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miércoles, 27 de agosto de 2014

Paseando por el NOA. Parte II. La Quebrada de Humahuaca y sus cerros de mil colores


Quebrada multicolor

Por la mañana partimos desde la ciudad de Salta rumbo a Tilcara, Jujuy (por Balut Hnos., 80 pesos el pasaje). Las cuatro horas de viaje resultaron ser cinco por un corte en la ruta. Aunque finalizando todo el recorrido por el NOA, y luego de varios micros, pudimos concluir que por lo general los horarios de llegada se retrasan un poco.

Tilcara es la ciudad más turística de la Quebrada de Humahuaca, y por mis experiencias previas ésto va en aumento. La oferta de hoteles, restaurantes, negocios de artesanías, agencias de turismo, y otro servicios, es cada vez mayor. Así y todo, si se viaja en temporada alta, dicha oferta hasta puede ser poca. Tilcara es el pueblo donde la mayoría de los turistas que visitan la zona deciden hacer base y visitar los atractivos que ofrece la Quebrada. Así que dependiendo de la fecha en que se viaje, tal vez convenga reservar. Durante la temporada de invierno se recibe mayormente turismo familiar y con poder adquisitivo, mientras que en el verano se recibe turismo joven y mochileros, según nos contó la gente del lugar. Vale la pena pasar por la Oficina de Información Turística, donde brindan mapas e información sobre paseos y alojamientos, entre otras cosas.

En esta ocasión nos alojamos en el Hostel los Molles (100 pesos por persona en habitación compartida, con desayuno). El hostel es muy lindo, aunque continúa con el déficit de la cantidad de baños, propio de todos los hostels en los cuales estuve en esta región del país. Las habitaciones son amplias, y la gente que atiende el lugar es realmente muy amable, siempre atenta a las necesidades de sus huéspedes. Los espacios comunes son muy disfrutables, y al estar ubicado en un sector un poco elevado del pueblo la vista es hermosa. El hostel también cuenta con un bar que ofrece bebidas y comidas deliciosas a precios muy accesibles, y también ofrecen diversas actividades culturales (ciclos de cine, de música, de teatro).

La tarde que arribamos a Tilcara, y con poco tiempo antes que anocheciera y comenzara a descender la temperatura, hicimos una caminata de 1 kilómetro a La Laguna del Cerro Chico donde básicamente no hay nada. Creo que ni siquiera clasifica como laguna. Es sólo caminar por el hecho de disfrutar ese transitar, sin esperar la llegada a algún lugar más maravilloso que el camino mismo, como en general nos pasó en casi todas las caminatas que hicimos.

En la Quebrada de Humahuaca, durante el invierno, la amplitud térmica es un tema a tener en cuenta. Durante el día, al sol se puede estar en remera y shorts. Ahora, cuando comienza a oscurecer la temperatura realmente baja, y si no se cuenta con un buen abrigo se sufre frío de verdad. Así que a la hora de armar el equipaje es importante tener en cuenta esto. Durante el verano también la amplitud térmica es muy marcada. No hace tanto frío por la noche, pero si mucho calor durante el día.




Desde Tilcara visitamos Purmamarca, aunque volveríamos luego a hacer noche allí. Todos los pueblos de la Quebrada están conectados entre si por diversas líneas de colectivos interurbanos, que circulan en diferentes horarios a lo largo de todo el día. Los boletos se sacan en el momento y en el lugar desde donde parten los servicios, y son económicos (de Tilcara a Purmamarca el pasaje sale 8 pesos por 30/45 minutos de viaje).

Purmamarca es a mi gusto el pueblo más lindo de la Quebrada, por lo menos de los que conocí. Obviamente es una percepción muy personal y subjetiva, pero yo siento una energía especial, muy linda, cada vez que visito este lugar. Allí está el famoso Cerro de los Siete Colores, y es el punto de la Quebrada desde donde se accede a las Salinas Grandes, visita imperdible. Desde Purmamarca ofrecen remises o combis que salen permanentemente hacia las Salinas (todos cobran lo mismo: 400 pesos el remis para cuatro personas, o sea 100 pesos por persona, con muy poca posibilidad de negociar por una cuestión de respeto y cuidado del trabajo entre ellos mismos. Si uno está sólo, o falta gente para completar el remis, los mismos locales te juntan con otras personas en la misma condición). Para llegar a destino se transita la ruta internacional a Chile, atravesando la Cuesta de Lipán donde se alcanzan los 4100 metros de altura, lo que hace que cueste respirar, el famoso apunamiento. Luego se llega a las Salinas, donde se disfruta un rato del paisaje hasta que el sol empieza a quemar. El camino de Purmamarca hasta las Salinas es un paseo en sí mismo por los paisajes que se aprecian. Se pasa de la zona de Quebrada y sus cerros coloridos, a la áridez de la Puna, para desembocar en las Salinas como broche de oro de un recorrido bellísimo.

En relación a la gastronomía, casi no tiene sentido cocinarse, si es que se cuenta con esas instalaciones en el alojamiento. Hay precios para todos los gustos. Se puede comer desde una tortilla rellena de jamón y queso al paso por 10 pesos, hasta menúes en restaurantes con bebida o postre y un buen plato típico por 40/60 pesos. También por menos de 100 pesos se puede cenar en alguna peña con música en vivo, vino y algún plato norteño. La oferta de lugares gastronómicos alcanza y sobra para atender todas las necesidades de gustos y de bolsillo.

Para los amantes de las actividades al aire libre Tilcara, y en general todos los pueblos de esta zona, ofrecen diversas opciones: cabalgatas, trekking, circuitos a pie con mayor o menor dificultad, etc. Así que el último día en este pueblo nos pasamos de caminata en caminata. Arrancamos temprano con el Pucará, que combina un lindo paseo a pie, con una visita histórico cultural. El Pucará, que significa fortaleza, son ruinas donde vivían los pueblos originarios (los tilcaras, en este caso). A lo largo de la Quebrada de Humahuaca había diversos Pucarás, pero sólo se reconstruyeron las ruinas que se encontraron en Tilcara. Lo que se observa tiene casi nada de la estructura original, sino que fue construido a mediados del 1900 por arqueólogos, ya que la fortaleza originaria fue destruida por los españoles durante la colonización.

Las ruinas están situadas a 1 km de la ciudad, es una visita de una hora aproximadamente, y es recomendable hacerlo con guía, que son a voluntad, y vale la pena la explicación del circuito. La entrada sale 25 pesos, y con ella también se puede acceder al Museo Arqueológico situado frente a la Plaza Principal. La vista desde el Pucará es realmente preciosa. Toda la caminata, desde el centro de la ciudad hasta la subida al Pucará, no tiene ninguna dificultad.

Hay en este pueblo otra caminata muy conocida, y un tanto más extensa: La Garganta del Diablo. Consta de un circuito por los cerros hasta llegar al cañón que da el nombre al paseo, y si se quiere seguir un poco más, se puede visitar una cascada. La caminata es cansadora: son 4 km cuesta arriba hasta llegar al cañón, para luego descender y conocer el mismo, y si aún se cuenta con fuerzas y ganas, caminar por el costado del río hasta una cascada. El paseo en total dura alrededor de 4 horas, sin descanso, y el camino está indicado. Vale la pena no tanto por la cascada o el cañón, sino por los paisajes que se aprecian en el camino, además de ser una linda actividad para hacer ejercicio. Es recomendable llevar buen calzado, mucha agua, y hacerlo por la mañana. Nosotras lo hicimos al mediodía y el sol es muy fuerte.

Por la noche y para ponerle un broche de oro a nuestra estadía en Tilcara visitamos la Peña de Chuspita, ubicada en la calle Padilla a metros de la intersección con Belgrano. Es un lugar muy divertido, con música en vivo, buena comida, y por lo general se arma baile y la fiesta dura hasta altas horas.




Al día siguiente partimos para Humahuaca (viajando por la empresa Evelia, con servicios a cada hora aproximadamente, con un costo de 18 pesos el pasaje por 45 minutos/1 hs de viaje). Humahuaca no me resultó tan acogedora como los otros pueblos, aunque claramente tiene sus encantos. Para los amantes de las artesanías autóctonas, esta ciudad cabecera de la Quebrada, está repleta de ferias, mercados y puestos de productos artesanales, aunque la mayoría se nota que ya están industrializados. Los precios son más económicos que en los destinos más al sur, por lo que si se quiere hacer algunas compras, conviene esperar hasta llegar aquí. Si se va a continuar subiendo a otros pueblos como La Quiaca, o Villazón en Bolivia, los precios son aún más económicos y la oferta de productos mayor. 

La ciudad de Humahuaca es pintoresca, con sus calles adoquinadas, sus faroles, y su grandioso Monumento a la Independencia que se erige como la imagen típica de este lugar. La oferta gastronómica también es grande, aún más que en otros pueblos. Los lugares más turísticos manejan más o menos los mismos precios: platos desde 40 pesos, menúes desde 70, y algunos con el extra de algún espectáculo en vivo. También hay comedores, donde concurre mayormente la gente del lugar, que ofrecen menúes desde 30 pesos sin bebida. Y sino las tortillas rellenas que ya son parte del panorama quebradeño.

En Humahuca nos alojamos en el Hostel el Sol, el cual se encuentra bastante alejado del centro (1 km, que para estos lugares es mucho). La habitación doble privada con baño compartido costó 220 pesos por noche. El hostel el lindo, pero la contra es la distancia del centro. Además las habitaciones no contaban con un sistema de calefacción muy seguro: era una garrafa con una parrilla conectada, lo que hacía que hubiera un olor a gas permanente, y no se pudiera dormir con eso encendido cuando la calefacción es realmente necesaria a la noche en invierno. Los baños compartidos no contaban con ningún sistema de calefacción.

Una de las actividades que vale la pena hacer en Humahuaca es la caminata a Peñas Blancas, a 2 km aproximadamente del centro de la ciudad. Las Peñas es un mirador muy bonito, que no tiene mucha dificultad para subir, desde donde se pueden apreciar vistas preciosas de la ciudad y la quebrada. Es un lindo lugar para sentarse a contemplar y tomar unos mates. Desde Humahuaca también se visita el famosísimo -cada vez más- pueblo de Iruya. En esta ocasión no lo visitamos porque no contábamos con tiempo, porque seguramente el frío sería importante, y porque yo ya lo concía y no tenía ganas de volver. Iruya es precioso. Es un pueblito perdido en el medio de la montaña, aunque supongo que con el interés turístico que fue despertando en los últimos años debe estar cada vez menos perdido. Si se decide visitarlo, recomiendo permanecer al menos una noche porque el viaje es largo (3/4 hs.). El camino es de ripio y montaña, y las empresas salen desde la terminal de Humahuaca.

Nuestro recorrido por la Quebrada de Humahuaca nos llevó nuevamente a Purmamarca, mi lugar favorito. Uno de mis asuntos pendientes era pasar una noche en este pueblo, así que con esa excusa y para darnos un gusto, nos alojamos en un Hotel Spa (Casa de Adobe, 970 pesos la habitación doble con desayuno, 150 pesos el circuito completo de spa). Con lo que disfrutamos ese día amortizamos su costo. Y después de tanto recorrido, caminatas, hostels y baños compartidos, un poco de mimos y relax no nos venía para nada mal. El hotel está ubicado fuera del pueblo, a no más de 1 km. con una vista maravillosa a los cerros de colores, y unas instalaciones que justifican su costo.

Ese día en Purmamarca aprovechamos para hacer dos caminatas que nos habían quedado pendientes, como para no perder el ritmo. Una fue subir el Cerro Morado, desde donde se observa la típica postal del pueblo con el Cerro de los Siete Colores por detrás. Es una subidita empinada, pero de no más de 5 o 10 minutos, dependiendo del paso. La segunda caminata fue el Camino de los Colorados. Sinceramente de todas las caminatas que hicimos fue la que más nos gustó. Se comienza desde el centro de la ciudad, pasando por el cementerio y adentrándose en un circuito de una belleza extraordinaria, con una geografía diferente a la que se observa en otras caminatas. Además de los cerros de múltiples colores, hay formaciones rocosas inmensas, de formas y colores abrumadores. Son unos 2 km de recorrido aproximadamente, sin mucha dificultad. Con mi hermana coincidimos en que fue el paseo a pie más lindo que hicimos a lo largo del viaje, por la diversidad de paisajes que se aprecian.

Finalizando nuestro recorrido por la Quebrada de Humahuaca, a la cual seguramente volveré  como ya lo hice en tres oportunidades, regresamos para la ciudad de Salta, para iniciar el recorrido hacia el sur por los Valles Calchaquíes.

En otra oportunidad y con más tiempo tuve la suerte de visitar Yavi, un pueblito muy pequeño de la puna, caracterizado por su aridez y sus construcciones de adobe, a unos 30 minutos en taxi desde La Quiaca. Si se decide continuar el viaje más al norte, vale la pena darse una vuelta y conocer este pueblo, más perdido en el tiempo que cualquier otro, con su capilla de oro, y con una de las noches más bellas que vi.



Recomendaciones

  • Tener en cuenta que a lo largo de toda esta región la amplitud térmica es realmente muy marcada, y en invierno se pueden tener temperaturas veraniegas durante el día, y muy frías cuando oscurece.
  • Empresa de micros de larga distancia Balut Hnos. Ofrecen servicios desde y hasta casi todos los puntos del NOA, con una amplia oferta de horarios.
  • Las distancias entre los diversos pueblos de la Quebrada son cortas, y por lo general se puede utilizar el transporte interurbano, que ofrece servicios permanentemente (durante el día y entrada la noche). Una de las empresas que más servicios tiene es Evelia S.A.

TILCARA

  • Oficina de Información turística. Belgrano 590, a  pocas cuadras de la terminal de omnibus. Brindan buena información y mapas gratuitos.
  • Hostel Casa Los Molles. Dirección: Belgrano 155. Sumamente recomendable. Ambiente muy cálido, con excelente atención. Las habitaciones son amplias, y los espacios comunes muy lindos. Ubicado a dos cuadras de la Plaza Principal. Cuenta con un bar que ofrece bebidas y comidas riquísimas a precios muy accesibles, además de distintas actividades culturales. El pan casero que sirven en el desayuno es el mejor que probé.
  • Visita a las Ruinas del Pucará. 1 km del centro de la ciudad. Se recomienda hacerlo con guia (que cobran a voluntad, y se espera que la gente tenga muy buena voluntad porque realmente saben mucho y no cobran ningún sueldo por eso).
  • Caminata a la Garganta del Diablo. 8 km ida/vuelta por camino de montaña con sendero delimitado (4 hs en total sin descanso). Ideal para disfrutar de un hermoso paisaje y hacer actividad física. Es recomendable hacerlo temprano, para no caminar en  subida a pleno sol.
  • Peña de Chuspita. Dirección: Calle Padilla y Manuel Corte (a metros de la intersección con Belgrano).

PURMAMARCA

  • Hotel Spa Casa de Adobe. Ruta Nacional N° 52 km 4,5. Ideal para tomarse un descanso y relajarse. Para los que viajamos con un presupuesto acotado, es sólo para darse un gusto de una noche. Así que conviene llegar muy cansado y contracturado para sacarle el mayor provecho al spa.
  • Visita a las Salinas Grandes. Imperdible. Se transita la ruta internacional que llega a Chile, atravesando la Cuesta del Lipán. Para los que no cuentan con vehículo propio, se ofrecen taxis y combis en Purmamarca para realizar el paseo.
  • Cerro Morado. Para tener la mejor vista del Cerro de los Siete Colores.
  • Camino de los Colorados. Es una de las caminatas más lindas que ofrece esta región del país. Son 2 km, sin dificultad.

HUMACUACA

  • Lugar estratégico para la compra de artesanías y productos autóctonos (y no tanto).
  • Hostel el SolEl hostel es lindo, pero está ubicado a 1 km del centro de la ciudad, camino a las Peñas Blancas. Para el que quiere estar alejado del bullicio (que en Humahuaca tampoco es tanto), es recomedable. No lo recomiendo para hospedarse en invierno, y menos si se elige la opción de habitación con baño compartido, ya que el acceso a los mismos es al aire libre y no están calefaccionados.
  • Paseo a las Peñas Blancas. 2 km del centro de la ciudad. Caminata sin dificultad, para contemplar un hermoso paisaje y la ciudad de Humahuaca desde arriba.
  • Viaje a Iruya. Se accede desde Humahuaca. Se ofrecen servicios de transporte desde la terminal. Recomiendo quedarse al menos una noche, y si se viaja en invierno tener en cuenta que puede llegar a hacer mucho frío.

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