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miércoles, 18 de febrero de 2015

Maravillas glaciares: Un recorrido por El Calfate y El Chaltén


Luego de 3 hs de vuelo desde el Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires llegamos a El Calafate (que además de ser una ciudad, es una fruta que deriva en un sabor de helado muy rico). Esta ciudad (¿o pueblo?) pequeña y muy bonita, se ubica a orillas del Lago Argentino, un extenso espejo de agua de un color verde esmeralda, rodeado de montañas. 

Aquí la afluencia de turismo extranjero, sobre todo primer mundista y de alto nivel adquisitivo, hace que el inglés sea el segundo (o en muchos casos el primer) idioma oficial. La oferta de hoteles, de restaurantes y bares, de negocios de artesanías, y de agencias de turismo, es enorme. Y no la hay para todos los niveles. Acá se promedia para arriba. Los precios son altos en casi todo, y en lo que tiene que ver con tours, no existe competitividad alguna. Hay unas pocas agencias concesionarias de los circuitos más interesantes, o sea aquellos que tienen que ver con el Parque Nacional Los Glaciares. Si bien se pueden conseguir alojamientos económicos, comer, viajar y demás resulta muy caro. Para poner un estimativo, los platos principales en casi cualquier lugar (aquellos más sencillos), no bajan de 90 o 100 pesos en los lugares más económicos. Los precios de los supermercados duplican a Buenos Aires en muchos productos, y si uno opta por comprar un sándwich o una ensalada en alguna panadería, hay que pensar entre 50 y 80 pesos. La opción económica son las empanadas para llevar que están casi al mismo precio que en Buenos Aires (12 pesos por empanada en cualquier panadería).


Pese a este detalle, donde el cambio no nos favorece (y sí, acá se piensa en moneda extranjera), El Calafate es un lugar digno de visitar, sobre todo porque es la puerta de entrada a la maravilla natural del Parque Nacional Los Glaciares.



El Parque Nacional Los Glaciares es una extensa porción de tierra, lagos, bosques, montañas y glaciares situada en la Pcia. de Santa Cruz, limitando con Chile. Fue declarado patrimonio mundial en el año 1981, y debe su nombre, obviamente, a la presencia de numerosos glaciares, algunos de los cuales son fácilmente visibles desde poca altura. Tanto los glaciares como el parque en su totalidad, son de una belleza única en el mundo.



Desde El Calafate tomamos una excursión previamente reservada (acá en temporada alta –verano-  es conveniente reservar todo) con la empresa Hielo y Aventura, para hacer un trekking en el glaciar. Esta empresa es la única que ofrece caminatas sobre el glaciar Perito Moreno, y tiene dos tipos de servicios: un trekking de una hora y media, y uno de tres horas, ambos sobre el hielo. Las excursiones además incluyen todos los traslados (bus desde El Calafate hasta el Parque Nacional, y una pequeña navegación hasta llegar al refugio desde donde se inicia el trekking), como así también la visita a las pasarelas desde donde se contempla el Perito Moreno en toda su magnitud. Son excursiones que comienzan por la mañana y finalizan por la tarde. Nosotras con el trekking de una hora y media estuvimos más que satisfechas. La excursión, si bien no fue económica, valió cada centavo que pagamos. 






Conocer el glaciar es una experiencia única. Aunque uno haya visto mil veces la imagen en la televisión, ver su imponencia cara a cara es maravilloso. Cuesta creer que exista algo semejante. Se pueden pasar horas mirando sus formas, sus colores, sus grietas, y esperar hipnotizado a que caiga un pedazo de hielo y genere ese estruendo tan esperado. Luego de una caminata por las pasarelas donde se aprecia el glaciar en toda su magnificencia, y se oyen y ven los desprendimientos de hielo al ritmo del "guauuuu" cada vez que uno de sus pedazos cae al agua, nos llevaron en un barco a un refugio para prepararnos para comenzar la caminata sobre el glaciar. Allí nos dieron un tiempo para almorzar con el Perito Moreno de fondo, y luego de colocarnos los grampones en los calzados, comenzamos la travesía.  Esta caminata realmente vale la pena hacerla. El grado de exigencia no es mucho, sólo un poco de cansancio en las piernas. Al final, los guías nos convidaron con un whisky "on the rocks" sobre el mismo glaciar.



Luego de la excursión volvimos a El Calafate donde intentamos visitar la Laguna Nimez, ubicada a pocas cuadras del centro del pueblo. Es una pequeña laguna que linda con el Lago Argentino, donde se hace avistaje de aves y sale 50 pesos la entrada. Después de ver el glaciar nada podía sorprendernos, así que preferimos tomar unos tragos frente al lago, en el happy hour que ofrece el hermoso bar Ananda.



A la mañana siguiente viajamos rumbo a El Chaltén, pueblo ubicado a 3 hs en micro desde El Calafate, y conocido como "la capital nacional del trekking".



El chofer del bus (si, acá se dice bus, no micro ni bondi) hablaba y explicaba todo en inglés a los pasajeros, cosa que llama la atención viniendo de Buenos Aires, donde apenas te preguntan "¿cuánto?" si no entendieron el "tres con cincuenta". Acá todo está al servicio del turista, y se tiene especial consideración por hacer sentir cómodo al turista extranjero. Todo está perfectamente organizado y cuidado: los buses, los paseos, los senderos, la atención. Al llegar al Chaltén, antes de la parada en la terminal,  nos hicieron bajar a todos del bus en la oficina de turismo donde nos explicaron los diversos circuitos para hacer aquí, y nos dieron un mapa explicativo.



El Chaltén es un pueblo más pequeño que El Calafate. Su entorno natural es mucho más bello, con la presencia del cerro Fitz Roy como gran guardián. Los precios son un tanto más razonables, pero siguen resultando caros para el bolsillo del argentino medio. Ese día, ya tarde para hacer alguna caminata larga, fuimos al mirador de los cóndores, un circuito de 1km en subida, donde nos mató el viento y no vimos  ningún  cóndor. Sólo tuvimos la primera hermosa vista del Fitz Roy, que hizo que valiera la pena la subida. De allí fuimos caminando hacia la otra punta del pueblo para visitar el Chorrillo del Salto, una cascada a 4km del centro, que no es una visita imperdible pero si se cuenta con tiempo y ganas, es un lindo paseo, sobre todo por el paisaje que acompaña la caminata. También hay un sendero de bicicletas para hacer este trayecto.






El primer día de trekking en serio, optamos por la caminata de 18 km (totales) a la Laguna Torre, llamada así por el cerro que la corona. El sendero para la misma arranca en el centro del Chaltén, y la caminata en total con el almuerzo en el medio nos llevó unas 7 hs. Tiene alguna complejidad sobre todo al inicio, porque hay tramos empinados, pero luego en general no presenta dificultad, salvo por las horas de caminata que son cansadoras. 

El día amaneció feo, pero pronto se puso muy lindo (aquí el clima es muy cambiante a lo largo del día), así que el sol nos acompañó durante todo el trayecto. La caminata es verdaderamente hermosa. Se van atravesando cerros y valles, bosques de árboles y arbustos, hasta llegar a la bellísima laguna donde lamentablemente sólo pudimos quedarnos unos segundos porque el viento nos partía la cara. Lo más hermoso es que a lo largo de toda la caminata está como telón de fondo la gran cordillera nevada, con sus glaciares, su cerro Solo y el cerro Torre, con el glaciar que sale del medio como si nada bastara para contener todo ese hielo. El paisaje es una belleza, vale la pena el esfuerzo. El sendero está perfectamente delimitado, así que no hay riesgo de perderse, salvo que uno se sienta atraído por tanta naturaleza. Fue un día pleno. Después de ver la laguna, almorzamos en el camping agreste Agostini, ubicado muy cerca de la laguna, donde tiramos una lona a la orilla del río y nos comimos unas empanadas traídas desde Chaltén.


Volvimos muertas de cansancio, pero felices...


Al día siguiente hicimos otro gran trekking, aún más difícil que el del día anterior: la Laguna de los Tres. Para conocer esta laguna hay dos opciones. La primera, es caminar por el sendero del Fitz Roy, que sale del centro del pueblo, hasta el camping Poincenot, a unos diez kilómetros, y de allí hacer la empinadísima  subida hasta la Laguna de los Tres. Esta subida son dos kilómetros donde se ascienden 700 metros sin descanso, una hora y monedas de caminata en subida sin parar. La otra opción es llegar al mismo campamento desde la Hostería del Pilar. La desventaja de esta segunda opción es que hay que pagar 80 pesos una combi que te lleva hasta esa hostería a unos 30 minutos de viaje, y desde allí iniciar una caminata de aproximadamente 7km hasta el camping Poincenot. La ventaja es que el sendero es más sencillo (no tan en subida como el del Fitz Roy), y uno puede hacer la ida por aquí y la vuelta por el otro sendero, y tener dos paisajes diferentes para ver. Además, por este camino está el mirador del glaciar Piedras Blancas que es hermoso, y no se ve por el otro camino. De los dos kilómetros en subida hasta la Laguna a de los Tres no se zafa. Nosotras optamos por la opción B.



El camino desde la hostería hasta Poincenot es relativamente sencillo, aunque cansador, como cualquier camino de 7 kilómetros. Tiene algunas subidas, pero de dificultad media. Lo que realmente es complicado es el ascenso desde Poincenot hasta la Laguna de los Tres. Ya de por sí, los guías y guardaparques advierten que es un camino de alta complejidad, con marcada pendiente y camino inestable, de piedras grandes y pequeñas. Es recomendable hacerse de algún palito que haga la suerte de bastón, si no se cuenta con los bastones de trekking (en El Chaltén hay lugares donde se alquilan). El comienzo es desalentador, porque uno ve a las personas diminutas en la cima de un cerro al cual se piensa que nunca se va a llegar. Pero con un poco de esfuerzo, más el aliento que te dan los que van bajando, se puede, aunque a medio camino uno quiera darse por vencido. Finalmente LLEGAMOS. Y la verdad que valió la pena no sólo por la felicidad de haberlo logrado, sino porque lo que se ve desde allí arriba es maravilloso. 

Uno se encuentra cara a cara con el Fitz Roy, sin mediar nada excepto una laguna de un color fascinante. El paisaje es de una belleza inigualable. Por suerte, a diferencia de la Laguna Torre, el tiempo nos acompañó y pudimos quedarnos un rato largo contemplando el paisaje antes de emprender el complicado descenso. Luego, nos esperaban unos diez kilómetros más de caminata hasta volver al Chaltén. El camino de regreso es cansador, sumado a que uno ya viene con las piernitas temblando de la bajada desde la laguna hasta Poincenot, pero es hermoso. Cada tanto uno se da vuelta para asegurarse que el cerro Fitz Roy con sus glaciares que lo abrazan siguen allí. En el medio paramos unos minutos a descansar en otra laguna, la Laguna Capri, muy extensa y con una pequeña playa. Nos dio pena no haber tenido un mate. Llegamos al Chaltén totalmente agotadas luego de más de nueve horas de caminata sin parar, pero felices de haber podido hacerla.






El tercer y último día completo en el Chaltén intentamos hacer otra caminata extensa llamada Lomo del Pliegue Tumbado (20km totales, con un ascenso de 1000 metros. Según nos dijeron es una caminata exigente porque es continuamente en subida, si bien ésta no es empinada). Lamentablemente el cansancio de los días anteriores sumado al calor que hacía ese día no nos permitió caminar más que diez metros por ese sendero. Sin mucho más para hacer en los alrededores del Chaltén, caminamos un poco por el margen del río de las vueltas, almorzamos algo a sus orillas, y decidimos hacer un paseo hacia el Lago del Desierto (a una hora y media de viaje en bus desde El Chaltén), para conocer desde allí el glaciar y lago Huemul. Intentamos sacar pasajes por la empresa más económica, Las Lengas, pero ya se nos había pasado el horario. Así que contratamos por unos pesos más la excursión con la empresa Zona Austral, que nos ofrecía un horario que se adaptaba a nuestras necesidades. El trayecto que une El Chaltén con el Lago del Desierto es de una geografía espectacular: montañas nevadas, bosques, lagos y cascadas. Lamentablemente gran parte de este hermoso trayecto está cercado porque es propiedad privada, como así también lo es el lago y glaciar Huemul (por este motivo hay que pagar una entrada para acceder al mismo).  A uno se le hace un nudo en la garganta cuando piensa que toda esa belleza de nuestro país está vendida. Es incomprensible pensar que una persona pueda ser dueña de un glaciar, una montaña, un lago y un bosque ¿no? Bueno, por más incomprensible que sea, es así. Y da mucha bronca.



Luego de ingresar a la propiedad privada que contiene el glaciar y lago Huemul, hay que hacer una pequeña pero exigente caminata en subida de unos 30/40 minutos, y se llega a las orillas del lago que enceguece por su brillante color, el cual llena sus heladas aguas con el deshielo del glaciar que se encuentra por detrás. Luego bajamos y con sólo cruzar la ruta nos encontramos con el inmenso Lago del Desierto, ícono histórico y geográfico.



Por la noche, para despedirnos de este hermoso pueblo patagónico, fuimos a tomar unos tragos a un bar muy bonito, recomendado por una trabajadora hotelera golondrina del Chaltén: Don Guerra (ubicado frente al hostel donde nos alojamos).



Los últimos dos días los pasamos nuevamente en El Calafate, donde re-confirmamos que no hay mucho para hacer más que caminar por su centro, si es que no se tiene programada ninguna excursión. El Chaltén, en este sentido, ofrece muchas más posibilidades de actividades que no dependen de la contratación de excursiones. De hecho, todas las caminatas son gratuitas y se pueden hacer por cuenta propia, sin ningún tipo de inconveniente.



Las últimas noches, para descansar un poco antes del regreso, la pasamos en un hotel un poco más bonito, el cual contaba con otros servicios que nos vinieron muy bien para aplacar un poco el cansancio físico traído desde El Chaltén.





Recomendaciones

El Calafate
  • Para trasladarse desde el aeropuerto de El Calafate al centro no hay transporte público. En el aeropuerto se ofrecen servicios de combis por 90/100 pesos por persona, o bien servicios de taxis.
  • El Calafate Hostel. Habitación compartida con baño compartido 150 pesos por persona (con desayuno). Excelente ubicación. Las habitaciones son un tanto pequeñas, pero el baño y los espacios comunes son amplios.
  • Bar Ananda. Ubicado frente a la entrada a la Laguna Nimez. Ofrece una vista hermosa del Lago Argentino, acompañada por ricos tragos, un ambiente genial y una cálida atención.
  • Restaurante Isabel “Cocina al disco”. Gobernador Moyano esquina 25 de Mayo  (justo al lado de El Calafate Hostel). Precios razonables y comida muy sabrosa y abundante. Si se viaja en temporada conviene reservar porque siempre está lleno de gente.
  • Hotel Kalenshen. 605 pesos la habitación doble por noche (con desayuno buffet). Cuenta con pileta climatizada, sauna, y servicios de spa. Las habitaciones son amplias y muy lindas. Está ubicado a 1.5/2km aproximadamente del centro de la ciudad.

El Chaltén 

  • Para todos los trekkings en El Chaltén es importante proveerse de todo lo necesario (comida, agua, etc.) antes de arrancar la caminata, ya que los senderos están dentro del Parque Nacional los Glaciares, y al interior del mismo no hay nada (sólo algún baño público a lo largo de todo el camino, y en los campings agrestes). Es recomendable también vestirse cual cebolla (porque uno se abriga y desabriga todo el tiempo), como así también llevar calzado cómodo, protector solar,  y alguna bolsita para los residuos, ya que los mismos tienen que volver con uno.  
  • Empresa Caltur. Trayecto El Calafate – El Chaltén.  Ofrece varios servicios diarios. El pasaje ida y vuelta cuesta 550 pesos. Si uno opta por alojarse en el Hostel Pioneros del Valle, el micro los deja allí porque pertenecen a la misma empresa.
  • Hostel Pioneros del Valle. Habitación compartida con baño dentro de la habitación 150 pesos por persona. Habitación doble con baño privado 600 pesos la habitación (en ambos casos sin desayuno). Tanto las habitaciones como las instalaciones comunes del hostel son excelentes. Espacios amplios, limpios y muy bien organizados. 
  • Hostal La Senda. Av. San Martín 820. 500 pesos la habitación doble con baño privado. Pasamos aquí la primera noche ya que en el Hostel Pioneros del Valle no había disponibilidad. Fue muy difícil encontrarlo ya que parece un galpón en construcción. Luego de varias vueltas dimos con él. Pese a su aspecto por fuera, las habitaciones son limpias y cómodas, y sirven un rico desayuno.
  • Transporte Las Lengas. Cubre el trayecto desde el centro del Chaltén hasta la Hostería del Pilar, para comenzar la caminata hasta la Laguna de los Tres (80 pesos por persona, se puede contratar desde el alojamiento en el que se esté y te pasan a buscar, o bien desde la terminal). Esta empresa también cubre el trayecto ida/vuelta al Lago del Desierto (200 pesos el viaje completo) pero con dos salidas diarias (la última al mediodía). La entrada para el glaciar Huemul se paga aparte y sale 100 pesos (aunque se puede negociar por 80 pesos).
  • Empresa de turismo Zona Austral. Tiene horarios por la mañana y por la tarde para conocer el Lago del Desierto y el Glaciar y lago Huemul. Cuesta 340 pesos el traslado ida y vuelta hasta el Lago del Desierto, con dos horas de espera y la entrada para visitar el glaciar Huemul incluída.
  • Restaurante Benjamín´s (ubicado apenas finaliza el boulevard de entrada al pueblo y comienza la calle principal San Martín). Excelente comida y precios. Ideal para comprar comida para llevar.



miércoles, 27 de agosto de 2014

Paseando por el NOA. Última parte (por ahora). Los Valles Calchaquíes


Valles Calchaquíes, la tierra del sol y del buen vino.

Llegadas nuevamente a la ciudad de Salta, contratamos una excursión para visitar Cachi al día siguiente. Se puede acceder Cachi también por cuenta propia, ya sea en vehículo, o bien en micro de línea (empresa Alé). Como nosotras contábamos con poco tiempo, y no íbamos a poder quedarnos a pasar la noche en allí, optamos por contratar una excursión que nos iba a optimizar el tiempo, y que estuvo muy bien.

En esta oportunidad en Salta nos alojamos en un hostal que habíamos visto y reservado antes de viajar hacia La Quebrada, el Hostal Casa La Linda. La habitación privada con baño compartido nos salió 100 pesos por persona (con baño privado estaba 150 pesos), lo que incluye un desayuno muy completo, y una atención excelente. La ubicación es ideal, a tres cuadras de la terminal y a cinco de la plaza principal. Toman la reserva sin depósito ni tarjeta de crédito. Y la verdad que hicimos bien en reservar con anticipación porque la demanda de alojamiento en esta época del año es muy alta.

La excursión a Cachi la contratamos en la Agencia de Turismo La Posada (320 pesos la excursión completa, no incluye comidas). La gente que nos acompañó en el paseo venía con varias quejas sobre esa agencia, pero en esta excursión nosotras no tuvimos inconvenientes. Tampoco es gran cosa. Básicamente consta de una combi que te lleva a Cachi y en la ruta va haciendo paradas en puntos turísticos y fotografiables. El mismo chofer oficiaba de guía de turismo e iba indicando algunas cuestiones, relevantes y no tanto. La excursión dura 12 horas, es cansadora porque se arranca muy temprano y porque el trayecto alcanza alturas importantes, y el apunamiento se siente.




El camino a Cachi es de montaña, y se transita por la Cuesta del Obispo, un camino de ripio y precipicio, de muchas curvas y contra curvas, que va increyendo en altura muy rápidamente. Si bien el camino es tranquilo, ya que se hace despacio por sus condiciones, si se sufre de vértigo es conveniente hacerlo con los ojos cerrados. Si se disfruta de esos caminos, los paisajes que se aprecian son hermosos. A lo largo del trayecto también se transita por la famosa Recta de Tintín, la que atraviesa el Parque Nacional Los Cardones, donde se hace una parada para visitarlo. Ahí se observan muchísimos cardones de proporciones muy grandes.

Cachi es un pueblo pintoresco, de arquitectura colonial muy bien conservada, y rodeado de un paisaje montañoso muy bello. Como era de esperar, lleno de turistas y preparado para eso. La excursión nos dejó dos horas para visitar el pueblo, lo que fue más que suficiente. Pero si se cuenta con más tiempo creo que debe ser muy lindo pasar al menos una noche allí. Además de esa manera se amortiza lo cansador del viaje, ya que en definitiva terminan siendo 10 horas arriba de una combi. De todas maneras, aunque cansador, vale la pena hacerlo y conocer Cachi.

Ya entrando en el final del viaje, partimos desde Salta para Cafayate (Flecha Bus, 104 pesos el pasaje, 4 horas de viaje aproximadamente). Si uno se maneja sin vehículo ni excursión, la opción de ir a Cafayate desde Cachi no es viable porque no hay micros que unan esos pueblos, así que no queda otra que volver a pasar por la ciudad de Salta. También desde Salta se ofrecen, al igual que a Cachi, excursiones que van y vuelven en el día y hacen paradas estratégicas en el camino para ver diversos puntos, o bien circuitos que incluyen Cachi y Cafayate. Como nuestra intención era quedarnos unas noches en Cafayate, esta última opción tampoco nos convenía por los costos.

En Cafayate tuvimos la suerte de dormir en el Centro de Estética de una persona conocida, donde además aprovechamos para ponernos lindas. Si se pasa por Cafayate y se requiere algún masaje descontracturante, lavado de cabello, y o bien embellecerse, queda más que recomendado. Antes de tener la suerte de encontrar una persona conocida que nos alojara, habíamos hecho una reserva por booking.com en el Hostel La Casa del Árbol. En la página figuraba una tarifa que nos llamaba la atención por lo económica, por lo que luego de la reserva enviamos un mail al hostel para confirmarla. Desde el hostel nos respondieron varios días después que las tarifas no estaban actualizadas, pasándonos un precio que duplicaba el que figuraba en la página por lo que cancelamos la reserva. A esa altura, y por la demanda de alojamientos por ser temporada alta, no pudimos conseguir otra cosa por internet. Así que si optan por reservar en ese lugar, estén atentos.

Cafayate es un pueblo -casi ciudad- muy lindo, y que ha crecido mucho en los últimos años, por lo menos de lo que yo recuerdo de mis visitas anteriores. El pueblo tiene un paisaje y una geografía hermosa ya que está rodeado por montañas y viñedos. El camino desde Salta hasta allí vale la pena apreciarlo. Si se viaja en auto, a lo largo de la ruta se pueden hacer paradas para conocer algunas atracciones turísticas, que son las indicadas en los trayectos de las agencias de turismo. Como nosotras decidimos viajar en micro por nuestra cuenta esto no fue posible. También existe la opción de contratar excursiones para hacer esas visitas desde Cafayate, pero nosotras ya veníamos bastante cansadas a esa altura del viaje y nos dedicamos más a disfrutar del pueblo y conocer algunos lugares y hacer caminatas por nuestra cuenta.

Dentro de los paseos y lugares visitamos Cabras de Cafayate, una fábrica de quesos de cabra ubicada a 1 km del centro de la ciudad, muy lindo para ir caminando. Allí realizan visitas guiadas y degustación por 10 pesos. Por la noche disfrutamos de la Peña Doña Argentina, a la que también volvimos la noche siguiente. El lugar es un negocio familiar muy cálido, con excelente comida y un espectáculo de gran calidad, donde se disfruta de una hermosa velada. 

Al día siguiente hicimos una caminata al Divisadero del Río Colorado (4 km desde el centro de la ciudad). En el camino también los lugareños ofrecen visitas guiadas para ver pinturas rupestres. Cafayate es uno de los puntos principales de la ruta del vino de Salta (y creo que también de las heladerías), por lo que, tanto en el pueblo como en sus alrededores hay varias bodegas que ofrecen visitas guiadas y degustaciones, algunas gratuitas y otras no. Nosotras visitamos la Bodega El Tránsito, ubicada en el centro del pueblo, donde la visita y degustación son gratuitas.

Finalizada la visita a Cafayate, retornamos a Salta para dormir una noche más y tomar el vuelo de regreso a Buenos Aires.


El Noroeste de nuestro país es un destino privilegiado tanto por sus bellezas geográficas como culturales. Es para conocer, y para volver. Los paisajes que se aprecian son únicos, y la variedad de georgrafías en tan poca extensión es notable. Uno puede pasar de la copiosidad de la selva a la áridez de la puna, pasando por los cerros de mil colores que roban el aliento de cualquiera y transmiten una energía hermosa. La calidez de la gente, la música y los bailes, y la deliciosa gastronomía, coronan esas maravillas geográficas de forma inigualable. El NOA es un destino ideal, de gran disfrute, así que a disfrutarlo.



Recomendaciones

  • Hostal Casa La Linda. Dirección: Alvarado 71, Salta capital. Muy recomendable. Excelente relación precio/calidad.
  • Turismo La Posada. Dirección: Buenos Aires 94, Salta capital. Excursión a Cachi. También ofrecen diversas excursiones a todo el NOA.
  • Cabras de Cafayate. Fabrica de quesos de cabra. Visitas guiadas y degustaciones. 
  • Bodega El Tránsito.  Dirección: Belgrano 102, Cafayate.
  • Peña Doña Argentina. Colón 124 (a una cuadra de la Plaza Principal), Cafayate. Por Facebook "Doña Argentina". Muy recomendable para pasar una hermosa velada, con muy buena comida, hermoso clima y música en vivo de alta calidad.
  • Centro de Estética J. O. Belgrano 19, Cafayate.  

Paseando por el NOA. Parte II. La Quebrada de Humahuaca y sus cerros de mil colores


Quebrada multicolor

Por la mañana partimos desde la ciudad de Salta rumbo a Tilcara, Jujuy (por Balut Hnos., 80 pesos el pasaje). Las cuatro horas de viaje resultaron ser cinco por un corte en la ruta. Aunque finalizando todo el recorrido por el NOA, y luego de varios micros, pudimos concluir que por lo general los horarios de llegada se retrasan un poco.

Tilcara es la ciudad más turística de la Quebrada de Humahuaca, y por mis experiencias previas ésto va en aumento. La oferta de hoteles, restaurantes, negocios de artesanías, agencias de turismo, y otro servicios, es cada vez mayor. Así y todo, si se viaja en temporada alta, dicha oferta hasta puede ser poca. Tilcara es el pueblo donde la mayoría de los turistas que visitan la zona deciden hacer base y visitar los atractivos que ofrece la Quebrada. Así que dependiendo de la fecha en que se viaje, tal vez convenga reservar. Durante la temporada de invierno se recibe mayormente turismo familiar y con poder adquisitivo, mientras que en el verano se recibe turismo joven y mochileros, según nos contó la gente del lugar. Vale la pena pasar por la Oficina de Información Turística, donde brindan mapas e información sobre paseos y alojamientos, entre otras cosas.

En esta ocasión nos alojamos en el Hostel los Molles (100 pesos por persona en habitación compartida, con desayuno). El hostel es muy lindo, aunque continúa con el déficit de la cantidad de baños, propio de todos los hostels en los cuales estuve en esta región del país. Las habitaciones son amplias, y la gente que atiende el lugar es realmente muy amable, siempre atenta a las necesidades de sus huéspedes. Los espacios comunes son muy disfrutables, y al estar ubicado en un sector un poco elevado del pueblo la vista es hermosa. El hostel también cuenta con un bar que ofrece bebidas y comidas deliciosas a precios muy accesibles, y también ofrecen diversas actividades culturales (ciclos de cine, de música, de teatro).

La tarde que arribamos a Tilcara, y con poco tiempo antes que anocheciera y comenzara a descender la temperatura, hicimos una caminata de 1 kilómetro a La Laguna del Cerro Chico donde básicamente no hay nada. Creo que ni siquiera clasifica como laguna. Es sólo caminar por el hecho de disfrutar ese transitar, sin esperar la llegada a algún lugar más maravilloso que el camino mismo, como en general nos pasó en casi todas las caminatas que hicimos.

En la Quebrada de Humahuaca, durante el invierno, la amplitud térmica es un tema a tener en cuenta. Durante el día, al sol se puede estar en remera y shorts. Ahora, cuando comienza a oscurecer la temperatura realmente baja, y si no se cuenta con un buen abrigo se sufre frío de verdad. Así que a la hora de armar el equipaje es importante tener en cuenta esto. Durante el verano también la amplitud térmica es muy marcada. No hace tanto frío por la noche, pero si mucho calor durante el día.




Desde Tilcara visitamos Purmamarca, aunque volveríamos luego a hacer noche allí. Todos los pueblos de la Quebrada están conectados entre si por diversas líneas de colectivos interurbanos, que circulan en diferentes horarios a lo largo de todo el día. Los boletos se sacan en el momento y en el lugar desde donde parten los servicios, y son económicos (de Tilcara a Purmamarca el pasaje sale 8 pesos por 30/45 minutos de viaje).

Purmamarca es a mi gusto el pueblo más lindo de la Quebrada, por lo menos de los que conocí. Obviamente es una percepción muy personal y subjetiva, pero yo siento una energía especial, muy linda, cada vez que visito este lugar. Allí está el famoso Cerro de los Siete Colores, y es el punto de la Quebrada desde donde se accede a las Salinas Grandes, visita imperdible. Desde Purmamarca ofrecen remises o combis que salen permanentemente hacia las Salinas (todos cobran lo mismo: 400 pesos el remis para cuatro personas, o sea 100 pesos por persona, con muy poca posibilidad de negociar por una cuestión de respeto y cuidado del trabajo entre ellos mismos. Si uno está sólo, o falta gente para completar el remis, los mismos locales te juntan con otras personas en la misma condición). Para llegar a destino se transita la ruta internacional a Chile, atravesando la Cuesta de Lipán donde se alcanzan los 4100 metros de altura, lo que hace que cueste respirar, el famoso apunamiento. Luego se llega a las Salinas, donde se disfruta un rato del paisaje hasta que el sol empieza a quemar. El camino de Purmamarca hasta las Salinas es un paseo en sí mismo por los paisajes que se aprecian. Se pasa de la zona de Quebrada y sus cerros coloridos, a la áridez de la Puna, para desembocar en las Salinas como broche de oro de un recorrido bellísimo.

En relación a la gastronomía, casi no tiene sentido cocinarse, si es que se cuenta con esas instalaciones en el alojamiento. Hay precios para todos los gustos. Se puede comer desde una tortilla rellena de jamón y queso al paso por 10 pesos, hasta menúes en restaurantes con bebida o postre y un buen plato típico por 40/60 pesos. También por menos de 100 pesos se puede cenar en alguna peña con música en vivo, vino y algún plato norteño. La oferta de lugares gastronómicos alcanza y sobra para atender todas las necesidades de gustos y de bolsillo.

Para los amantes de las actividades al aire libre Tilcara, y en general todos los pueblos de esta zona, ofrecen diversas opciones: cabalgatas, trekking, circuitos a pie con mayor o menor dificultad, etc. Así que el último día en este pueblo nos pasamos de caminata en caminata. Arrancamos temprano con el Pucará, que combina un lindo paseo a pie, con una visita histórico cultural. El Pucará, que significa fortaleza, son ruinas donde vivían los pueblos originarios (los tilcaras, en este caso). A lo largo de la Quebrada de Humahuaca había diversos Pucarás, pero sólo se reconstruyeron las ruinas que se encontraron en Tilcara. Lo que se observa tiene casi nada de la estructura original, sino que fue construido a mediados del 1900 por arqueólogos, ya que la fortaleza originaria fue destruida por los españoles durante la colonización.

Las ruinas están situadas a 1 km de la ciudad, es una visita de una hora aproximadamente, y es recomendable hacerlo con guía, que son a voluntad, y vale la pena la explicación del circuito. La entrada sale 25 pesos, y con ella también se puede acceder al Museo Arqueológico situado frente a la Plaza Principal. La vista desde el Pucará es realmente preciosa. Toda la caminata, desde el centro de la ciudad hasta la subida al Pucará, no tiene ninguna dificultad.

Hay en este pueblo otra caminata muy conocida, y un tanto más extensa: La Garganta del Diablo. Consta de un circuito por los cerros hasta llegar al cañón que da el nombre al paseo, y si se quiere seguir un poco más, se puede visitar una cascada. La caminata es cansadora: son 4 km cuesta arriba hasta llegar al cañón, para luego descender y conocer el mismo, y si aún se cuenta con fuerzas y ganas, caminar por el costado del río hasta una cascada. El paseo en total dura alrededor de 4 horas, sin descanso, y el camino está indicado. Vale la pena no tanto por la cascada o el cañón, sino por los paisajes que se aprecian en el camino, además de ser una linda actividad para hacer ejercicio. Es recomendable llevar buen calzado, mucha agua, y hacerlo por la mañana. Nosotras lo hicimos al mediodía y el sol es muy fuerte.

Por la noche y para ponerle un broche de oro a nuestra estadía en Tilcara visitamos la Peña de Chuspita, ubicada en la calle Padilla a metros de la intersección con Belgrano. Es un lugar muy divertido, con música en vivo, buena comida, y por lo general se arma baile y la fiesta dura hasta altas horas.




Al día siguiente partimos para Humahuaca (viajando por la empresa Evelia, con servicios a cada hora aproximadamente, con un costo de 18 pesos el pasaje por 45 minutos/1 hs de viaje). Humahuaca no me resultó tan acogedora como los otros pueblos, aunque claramente tiene sus encantos. Para los amantes de las artesanías autóctonas, esta ciudad cabecera de la Quebrada, está repleta de ferias, mercados y puestos de productos artesanales, aunque la mayoría se nota que ya están industrializados. Los precios son más económicos que en los destinos más al sur, por lo que si se quiere hacer algunas compras, conviene esperar hasta llegar aquí. Si se va a continuar subiendo a otros pueblos como La Quiaca, o Villazón en Bolivia, los precios son aún más económicos y la oferta de productos mayor. 

La ciudad de Humahuaca es pintoresca, con sus calles adoquinadas, sus faroles, y su grandioso Monumento a la Independencia que se erige como la imagen típica de este lugar. La oferta gastronómica también es grande, aún más que en otros pueblos. Los lugares más turísticos manejan más o menos los mismos precios: platos desde 40 pesos, menúes desde 70, y algunos con el extra de algún espectáculo en vivo. También hay comedores, donde concurre mayormente la gente del lugar, que ofrecen menúes desde 30 pesos sin bebida. Y sino las tortillas rellenas que ya son parte del panorama quebradeño.

En Humahuca nos alojamos en el Hostel el Sol, el cual se encuentra bastante alejado del centro (1 km, que para estos lugares es mucho). La habitación doble privada con baño compartido costó 220 pesos por noche. El hostel el lindo, pero la contra es la distancia del centro. Además las habitaciones no contaban con un sistema de calefacción muy seguro: era una garrafa con una parrilla conectada, lo que hacía que hubiera un olor a gas permanente, y no se pudiera dormir con eso encendido cuando la calefacción es realmente necesaria a la noche en invierno. Los baños compartidos no contaban con ningún sistema de calefacción.

Una de las actividades que vale la pena hacer en Humahuaca es la caminata a Peñas Blancas, a 2 km aproximadamente del centro de la ciudad. Las Peñas es un mirador muy bonito, que no tiene mucha dificultad para subir, desde donde se pueden apreciar vistas preciosas de la ciudad y la quebrada. Es un lindo lugar para sentarse a contemplar y tomar unos mates. Desde Humahuaca también se visita el famosísimo -cada vez más- pueblo de Iruya. En esta ocasión no lo visitamos porque no contábamos con tiempo, porque seguramente el frío sería importante, y porque yo ya lo concía y no tenía ganas de volver. Iruya es precioso. Es un pueblito perdido en el medio de la montaña, aunque supongo que con el interés turístico que fue despertando en los últimos años debe estar cada vez menos perdido. Si se decide visitarlo, recomiendo permanecer al menos una noche porque el viaje es largo (3/4 hs.). El camino es de ripio y montaña, y las empresas salen desde la terminal de Humahuaca.

Nuestro recorrido por la Quebrada de Humahuaca nos llevó nuevamente a Purmamarca, mi lugar favorito. Uno de mis asuntos pendientes era pasar una noche en este pueblo, así que con esa excusa y para darnos un gusto, nos alojamos en un Hotel Spa (Casa de Adobe, 970 pesos la habitación doble con desayuno, 150 pesos el circuito completo de spa). Con lo que disfrutamos ese día amortizamos su costo. Y después de tanto recorrido, caminatas, hostels y baños compartidos, un poco de mimos y relax no nos venía para nada mal. El hotel está ubicado fuera del pueblo, a no más de 1 km. con una vista maravillosa a los cerros de colores, y unas instalaciones que justifican su costo.

Ese día en Purmamarca aprovechamos para hacer dos caminatas que nos habían quedado pendientes, como para no perder el ritmo. Una fue subir el Cerro Morado, desde donde se observa la típica postal del pueblo con el Cerro de los Siete Colores por detrás. Es una subidita empinada, pero de no más de 5 o 10 minutos, dependiendo del paso. La segunda caminata fue el Camino de los Colorados. Sinceramente de todas las caminatas que hicimos fue la que más nos gustó. Se comienza desde el centro de la ciudad, pasando por el cementerio y adentrándose en un circuito de una belleza extraordinaria, con una geografía diferente a la que se observa en otras caminatas. Además de los cerros de múltiples colores, hay formaciones rocosas inmensas, de formas y colores abrumadores. Son unos 2 km de recorrido aproximadamente, sin mucha dificultad. Con mi hermana coincidimos en que fue el paseo a pie más lindo que hicimos a lo largo del viaje, por la diversidad de paisajes que se aprecian.

Finalizando nuestro recorrido por la Quebrada de Humahuaca, a la cual seguramente volveré  como ya lo hice en tres oportunidades, regresamos para la ciudad de Salta, para iniciar el recorrido hacia el sur por los Valles Calchaquíes.

En otra oportunidad y con más tiempo tuve la suerte de visitar Yavi, un pueblito muy pequeño de la puna, caracterizado por su aridez y sus construcciones de adobe, a unos 30 minutos en taxi desde La Quiaca. Si se decide continuar el viaje más al norte, vale la pena darse una vuelta y conocer este pueblo, más perdido en el tiempo que cualquier otro, con su capilla de oro, y con una de las noches más bellas que vi.



Recomendaciones

  • Tener en cuenta que a lo largo de toda esta región la amplitud térmica es realmente muy marcada, y en invierno se pueden tener temperaturas veraniegas durante el día, y muy frías cuando oscurece.
  • Empresa de micros de larga distancia Balut Hnos. Ofrecen servicios desde y hasta casi todos los puntos del NOA, con una amplia oferta de horarios.
  • Las distancias entre los diversos pueblos de la Quebrada son cortas, y por lo general se puede utilizar el transporte interurbano, que ofrece servicios permanentemente (durante el día y entrada la noche). Una de las empresas que más servicios tiene es Evelia S.A.

TILCARA

  • Oficina de Información turística. Belgrano 590, a  pocas cuadras de la terminal de omnibus. Brindan buena información y mapas gratuitos.
  • Hostel Casa Los Molles. Dirección: Belgrano 155. Sumamente recomendable. Ambiente muy cálido, con excelente atención. Las habitaciones son amplias, y los espacios comunes muy lindos. Ubicado a dos cuadras de la Plaza Principal. Cuenta con un bar que ofrece bebidas y comidas riquísimas a precios muy accesibles, además de distintas actividades culturales. El pan casero que sirven en el desayuno es el mejor que probé.
  • Visita a las Ruinas del Pucará. 1 km del centro de la ciudad. Se recomienda hacerlo con guia (que cobran a voluntad, y se espera que la gente tenga muy buena voluntad porque realmente saben mucho y no cobran ningún sueldo por eso).
  • Caminata a la Garganta del Diablo. 8 km ida/vuelta por camino de montaña con sendero delimitado (4 hs en total sin descanso). Ideal para disfrutar de un hermoso paisaje y hacer actividad física. Es recomendable hacerlo temprano, para no caminar en  subida a pleno sol.
  • Peña de Chuspita. Dirección: Calle Padilla y Manuel Corte (a metros de la intersección con Belgrano).

PURMAMARCA

  • Hotel Spa Casa de Adobe. Ruta Nacional N° 52 km 4,5. Ideal para tomarse un descanso y relajarse. Para los que viajamos con un presupuesto acotado, es sólo para darse un gusto de una noche. Así que conviene llegar muy cansado y contracturado para sacarle el mayor provecho al spa.
  • Visita a las Salinas Grandes. Imperdible. Se transita la ruta internacional que llega a Chile, atravesando la Cuesta del Lipán. Para los que no cuentan con vehículo propio, se ofrecen taxis y combis en Purmamarca para realizar el paseo.
  • Cerro Morado. Para tener la mejor vista del Cerro de los Siete Colores.
  • Camino de los Colorados. Es una de las caminatas más lindas que ofrece esta región del país. Son 2 km, sin dificultad.

HUMACUACA

  • Lugar estratégico para la compra de artesanías y productos autóctonos (y no tanto).
  • Hostel el Sol. El hostel es lindo, pero está ubicado a 1 km del centro de la ciudad, camino a las Peñas Blancas. Para el que quiere estar alejado del bullicio (que en Humahuaca tampoco es tanto), es recomedable. No lo recomiendo para hospedarse en invierno, y menos si se elige la opción de habitación con baño compartido, ya que el acceso a los mismos es al aire libre y no están calefaccionados.
  • Paseo a las Peñas Blancas. 2 km del centro de la ciudad. Caminata sin dificultad, para contemplar un hermoso paisaje y la ciudad de Humahuaca desde arriba.
  • Viaje a Iruya. Se accede desde Humahuaca. Se ofrecen servicios de transporte desde la terminal. Recomiendo quedarse al menos una noche, y si se viaja en invierno tener en cuenta que puede llegar a hacer mucho frío.

Paseando por el NOA. Parte I. Salta La Linda


Desde qué viajé por primera vez al noroeste argentino en el año 2006, siempre supe que regresaría. Y lo voy a seguir haciendo. Ya voy por la tercera. 
Esta región del país, sus pueblos y ciudades no son sólo para conocerlos. Sino para vivirlos, contemplarlos y disfrutarlos. Los paisajes inhóspitos y aquellos que encandilan por sus colores. Los pueblos perdidos en la inmensidad y en el tiempo junto a las prósperas ciudades. La música, el baile con sus pañuelos al cielo, las comidas (y por supuesto las bebidas), hacen del NOA un lugar único, donde coexisten la algarabía de una noche entrada en copas, bailes y guitarreadas, con la tranquilidad que brinda la contemplación de sus bellos paisajes.

Los invito a recorrer esta región de la Argentina, desde los Valles Calchaquíes hasta la Puna. Así que a mascar un puñadito de hojas de coca, no vaya a ser cosa que se apunen en la mitad del viaje.


Salta La Linda

Nuestro viaje comenzó con la llegada a Salta capital. Esta ciudad es un punto estratégico para recorrer esta zona del país, encontrándose a medio camino entre Jujuy (al norte), y los Valles Calchaquíes y Tucumán (al sur). La ciudad de Salta es la más importante y grande de esta región, y desde allí existe de sobra oferta para realizar excursiones, o bien transporte para visitar cualquier punto del NOA.

Arribamos al aeropuerto de Salta luego de dos horas de vuelo desde el Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires (Aerolíneas Argentinas - Austral, 2100 pesos el pasaje ida/vuelta). Las veces anteriores viajé en micro y son aproximadamente veinte horas. Ya no creo resistirlo, y en cuestión de precios no hay mucha diferencia. 

Desde el aeropuerto al centro de la ciudad hay poco viaje, no más de veinte minutos, pero no hay transporte público con lo que hay que acudir a los taxis (80 pesos aproximadamente el viaje al centro de la ciudad), o bien a las combis (35 pesos por persona).

Las primeras dos noches nos alojamos en el Hostel Prisamata (85 pesos la cama en habitación compartida de siete personas, incluye desayuno). Este hostel cuenta con muy buena ubicación, en el centro de la ciudad y justo a la vuelta de la calle Balcarce donde está la movida nocturna. Los espacios comunes son muy lindos, y es un hostel joven, bueno para interactuar y conocer gente. Pero si se quiere descansar no es recomendable ya que es muy ruidoso debido a que las áreas comunes están muy cerca de las habitaciones. En cuanto a las instalaciones son regulares, hay pocos baños, y la limpieza deja mucho que desear.

El primer día en esta ciudad recorrimos el centro y los alrededores de la Plaza Principal -que lamentablemente estaba cerrada por refacciones-, y no mucho más porque era la final del mundial, así que nos instalamos a sufrir en un bar del centro. Por la noche visitamos la calle Balcarce con sus famosas peñas mega turísticas pero no por eso menos lindas. Los espectáculos que se ofrecen son de calidad. Por lo general se presentan varios artistas por noche con un derecho de show económico (nosotras pagamos 40 pesos y casi todas las peñas de la calle Balcarce manejan este cachet). Las comidas son buenas y para todos los gustos y precios. Nosotras visitamos la Peña los Cardones y pasamos una linda noche, pese al cansancio.

Otro de los paseos que realizamos en la ciudad de Salta fue la Quebrada de San Lorenzo, ubicada a 12 km de la ciudad. Si no se cuenta con vehículo propio, se puede llegar con colectivo de línea (el número 7 San Lorenzo, que circula mayormente por Av. Entre Ríos). Este lugar ubicado en las afueras de la ciudad, es ideal para pasar un rato en contacto con la naturaleza. Básicamente la Quebrada de San Lorenzo es un cerro muy bonito con mucha vegetación y un arroyo. Actualmente, la zona habilitada para circular ascendiendo en el cerro está reducida a unos pocos metros. Hace unos años no era así, sino que uno podía circular libremente por los senderos determinados a lo largo de la quebrada. Ahora la libertad para circular fue reemplazada por caminatas contratadas de dos o tres horas a 150 pesos aproximadamente por persona. También se ofrecen cabalgatas. Sino simplemente se puede recorrer la zona pública y tomar unos mates o comer algo disfrutando del paisaje. Hay distintos lugares para comer, desde restaurantes hasta puestos y kioskos, o bien instalaciones como mesas y parrillas.

Luego de visitar San Lorenzo, nos fuimos para el Mercado Artesanal de la ciudad, ubicado al 2500 de la Avenida San Martín (aquí no puedo recomendar transporte desde San Lorenzo porque no hay nada directo, y no queda otra que bajarse lo más cerca posible y caminar alrededor de diez cuadras). Si bien el mercado queda un tanto alejado del centro de la ciudad, unas 30 cuadras aproximadamente, si se cuenta con tiempo libre es un lindo paseo para realizar. Eso sí, es sólo ver artesanías, nada más.

Otro lindo paseo para realizar desde la ciudad de Salta (que no lo hice en esta oportunidad, pero si en las anteriores, en verano) es el Dique Cabra Corral. Se puede acceder en transporte público desde el centro de la ciudad (una hora y media de viaje aproximadamente), o bien en vehículo propio o taxi. Es un paseo ideal para pasar el día, y hay una oferta importante de distintos deportes extremos y acuáticos. También tiene pequeñas playitas para bañarse si el clima lo permite.

Del mercado caminamos por la Av. San Martín hasta desembocar en la otra punta de la ciudad en el Cerro San Bernardo. La caminata por esta avenida no tiene nada de especial. Se transita por las zonas más comerciales de la ciudad, pasando por el mercado de alimentos que encontramos cerrado, pero que tuvimos la suerte de poder conocer más adelante en el viaje. Si bien teníamos la intención de subir al teleférico (85 pesos por persona), cuando llegamos no nos resultó tan atractivo como parecía desde lejos, así que decidimos no subir. Si se quiere ascender al cerro y contemplar la ciudad desde lo alto, existe también la posibilidad de hacerlo en vehículo, o bien a pie (mil escalones). De allí fuimos para el centro de la ciudad, con la intención de visitar el Museo de Arqueología de Alta Montaña, pero el mismo está cerrado los lunes -y era lunes-, así que caminamos un poco más por el centro, y ya anocheciendo volvimos al Hostel. Próximo destino... 

La Quebrada de Humahuaca.



Recomendaciones 

  • Hostel Prisamata. Dirección: Bartolomé Mitre 833. Excelente ubicación. Ideal para interactuar, por su ambiente joven y los muchos espacios comunes. No recomendable para descansar.
  • Recorrer la calle Balcarce y disfrutar de alguna de las tantas peñas que ofrecen espectáculos y comidas a precios más que razonables, por ejemplo la Peña Los Cardones, en Balcarce 885.
  • Quebrada de San Lorenzo. Ideal para pasar un lindo momento al aire libre rodeado de naturaleza.
  • Dique Cabra Corral. Creo que es conveniente conocerlo en verano, o con clima cálido para poder disfrutar de la oferta de actividades y por qué no darse algún chapuzón lejos del calor de la ciudad.
  • Museo de Arqueología de Alta Montaña. Lamentablemente no pude visitarlo, así que no puedo emitir opinión alguna, pero es una de las visitas recomendadas en la ciudad.

jueves, 6 de febrero de 2014

Jamaica Jammin'!

Luego de un día en Miami donde no paró de llover, y después de una hora y media de vuelo, llegamos a Montego Bay, el lugar turístico por excelencia en Jamaica. Ubicado en la costa noroeste de la isla, ya desde el avión uno puede apreciar un mar verde turquesa, que baña las playas de arena blanca de esta famosa isla del Caribe. Jamaica es un destino dificil para viajar desde Argentina, pero un destino fácil y económico al cual acceder desde Miami, con lo cual aprovechamos la escala que teníamos al volver de Nueva York, y fuimos a paliar un poco el frío a las costas caribeñas de esta pequeña y bella isla.

Apenas llegamos nos dimos cuenta que la comunicación, por más que el idioma oficial es el inglés, no iba a ser tan fácil. Los jamaiquinos hablan un dialecto, el creole jamaiquino o patois (patuá), que es una especie de inglés cortado, abreviado, con síntesis de palabras unidas entre sí. Realmente cuesta entenderles y hacerse entender si no utilizan el inglés convencional. Al llegar estuvimos un rato en el aeropuerto hasta arreglar un taxi para que nos llevara a nuestro destino (30 USD el taxi oficial por 10/15 minutos de viaje. Tal vez es conveniente salir del aeropuerto y ver que se puede arreglar en la calle), y nos fuimos al hotel que habíamos reservado por Booking.com, Syrynity Palace. Si bien el hotel está alejado del centro de Montego, o Mobay como le dicen los locales, es muy bonito. Está ubicado frente al mar, con una pequeña playa privada, las habitaciones son amplias y lindas, tiene pileta y ofrecen desayuno (si bien lo sirven en otro hotel de los mismo dueños, Wexford Hotel, ubicado en el centro, te llevan de manera gratuita). También el personal fue muy amable, lo que hizo que enseguida nos sintiéramos a gusto. Y, por los precios que se manejan en Mobay, fue de lo más económico que conseguimos dentro de los estándares que buscábamos (75 USD para dos personas por noche).

Después de instalarnos fuimos al supermercado a comprar algunas cosas. Los precios en general son mucho más razonables que en Estados Unidos. Acá uno puede dejar de fijarse tanto y comprar no sólo para subsistir. El supermercado tenía una gran variedad de productos envasados y especias, y no tantos productos frescos. La variedad gastronómica en la isla es bastante limitada, y en los circuitos menos turísticos es difícil poder correrse de los hábitos alimenticios más locales. Volvimos al hotel con algunas provisiones a disfrutar del atardecer (en Enero empieza a oscurecer a las seis de la tarde).

Para moverse en Jamaica, cuando no puede ser a pie por la distancia, existe un sistema de taxis públicos (compartidos) que uno puede parar en cualquier lugar (o bien el taxi para y pregunta si se quiere transporte como sucede casi constantemente), y por dos dólares se puede viajar. Si las distancias son largas, se puede conversar el precio para arreglar una tarifa que deje a todos conformes. También se pueden tomar buses por un dólar, pero por lo que vimos es menos habitual.

El día siguiente fue de playa y caminata por el centro de Mobay, luego de un desayuno con ingredientes de almuerzo (en Jamaica se desayuna muy fuerte, nada de pan con manteca y mermelada. Hay carnes guisadas, vegetales, y comidas calientes en su mayoría). De la playa que puedo decir... Es el paraíso. Mar celeste, arena blanca, montañas y selva de fondo. Una belleza. En contraste con eso, el centro de la ciudad deja ver un poco de la pobreza del país. Las construcciones son viejas y poco mantenidas, la ciudad está muy poco cuidada en cuanto a su estética y limpieza, y hay puestos de venta de casi cualquier cosa por todos lados. Es la imagen de la ciudad centroamericana que tengo en la mente, por las otras ciudades que he conocido por estos lares. Mucha gente, mucho ruido, mucha desprolijidad. Lindo para conocer, pero dan ganas de volver rápido a la paz de la playa.





Por la noche hicimos la excursión a la Luminous Lagoon. Es una de las excursiones más famosas de la isla, y conviene hacerla desde Montego Bay por la cercanía (45 minutos de viaje aproximadamente). En la laguna luminosa existen microorganismos que se encienden con el movimiento por lo que, cuando se empieza a nadar, uno se ilumina. Los brazos y piernas comienzan a encenderse de un color verdoso fluorescente. Es una experiencia muy distinta y vale la pena hacerla. La excursión se hace por la noche. Nosotros la contratamos en una agencia al mejor precio que conseguimos (55 USD en un local un tanto escondido al lado del Wexford Hotel, 39 Gloucester Av.). Por lo que vimos, los hoteles más concurridos (no fue nuestro caso) ofrecen tours grupales para hacer la excursión. 

Un tip para el turista confiado es que en Jamaica existe un "cuento del tío". Cada tanto algún jamaiquino te para y dice que te conoce de algún lugar, que es el mozo de tu hotel, o el cocinero del restaurante donde cenaste, etc. Luego te pregunta por el destino al cual te estas dirigiendo, y te dice que está cerrado o alguna excusa para que uno no vaya, invitándote a otro lugar (por ejemplo un bar), en el que seguramente tendrán algún arreglo. En pocas horas se nos acercaron tres jamaiquinos diferentes con el cuento. Y a lo largo del viaje, algunos más.

El día siguiente hicimos un poco de playa por la mañana y al mediodía partimos para la ciudad de Ocho Ríos, u Ochie, para los jamaiquinos (pasaje a Ocho Ríos 16 USD por Knutsford Express). El viaje dura alrededor de dos horas, el servicio de los micros es muy bueno y es la opción económica. En general las distancias en Jamaica no son largas, la isla es muy pequeña. Si se quiere recorrer en auto hay que tener en cuenta que en Jamaica conducen con el sistema inglés (el volante se encuentra a la derecha), con lo cual hay que estar un poco entrenado, o bien conducir con mucha calma.

La geografía de Jamaica es bellísima. La ruta que nos condujo de Montego Bay a Ocho Ríos va bordeando un Mar Caribe celeste que contrasta con la espesa vegetación. Un paisaje digno de disfrutar. Por otro lado es un país montañoso, lo que a mi gusto lo hace aún más lindo.

El hotel de Ocho Ríos, Ocean Sands (55 USD por noche la habitación doble) era bastante sencillo, pero muy bien ubicado, en el centro de la ciudad y a sólo 1 km de la estación de micros, lo que hace que uno pueda moverse caminando a casi todos lados. (Después nos enteramos que estábamos en la "zona roja" de Ochie, pero a decir verdad no hubo nada que nos llamara mucho la atención, más allá de algunos bares un tanto extraños y poco iluminados). Apenas llegamos recorrimos la ciudad, que es muy turística, llena de negocios de souvenirs, ferias y locales de comida. Sin embargo y a pesar de todo lo turístico que uno observa, al igual que en Mobay, me dio la sensación que la ciudad tiene una vida y un movimiento independiente del turismo. Y también, si uno se aleja unos metros de la zona más turística, puede otra vez apreciar la precariedad y desprolijidad que contrasta con los paisajes paradisíacos. De todas maneras es interesante caminar las ciudades, y observar esas contradicciones. Por otro lado, debo decir que si bien uno está advertido de andar con cuidado, no nos sentimos inseguros.

La idea de visitar Ocho Ríos, más allá de que es un lugar recomendado por sus playas y uno de los centros turísticos importantes del país, era hacer dos excursiones: las Dunn's River Falls por un lado, y Nine Mile, el mausoleo de Bob Marley, por el otro. Las excursiones en Jamaica en general son muy costosas, comparado con el resto de las cosas y con el presupuesto que uno maneja (por ejemplo, hacer las dos excursiones juntas nos salía alrededor de 150 dólares por persona, y sólo se paga en efectivo). La realidad es que cuando se ven las distancias y los tiempos de cada excursión, uno se da cuenta que los precios ofrecidos no son para nada razonables. Y, paradójicamente, en un centro turístico tan importante como Ocho Ríos es imposible encontrar agencias de turismo para comparar opciones. Ya habíamos observado eso en Montego Bay, pero en Ocho Ríos resultó más notorio. De hecho intentamos buscar una agencia que habíamos visto en internet, pero no existía (lo que advierte que hay que tener cuidado en los sitios en los cuales uno pone su tarjeta de crédito). Creo que aquí los tours los manejan los hoteles con lo cual, sí uno no se aloja en un hotel importante o no viaja en grupo, las excursiones resultan más costosas porque terminan siendo privadas.

Por la noche cenamos en un restaurante justo al lado de nuestro hotel ("Jack Sparroz". Si. Sparroz) frente al mar. Los platos estaban muy buenos, eran abundantes, y el precio estaba bien. Ni que hablar de la vista. La comida en Jamaica es picante, por lo tanto hay que aclarar que se quiere "no hot", si no se gusta. Y aunque uno pregunte y le digan que no es picante, por lo general lo sigue siendo, por lo menos para mi paladar.

En Ocho Ríos comienzan a verse muchos rastafaris, cosa que en Mobay no sucedía. También la geografía es diferente, mucho más selvática y con la vegetación más espesa. Para mi gusto el paisaje es más bonito que en Mobay.

Los jamaiquinos son muy simpáticos. Constantemente te saludan por la calle, te hacen chocar puños al grito de "respect" o "no problem", y te preguntan como la estás pasando o te desean un buen viaje. Algunos lo hacen desinteresadamente y otros no. Los que no, si bien son simpáticos, a veces llegan a agobiar, sobre todo cuando en cinco minutos de paseo te paran cinco veces. Son muchos los jamaiquinos que buscan venderle algo al turista, o bien llevarlo a algún lugar o invitarlo a ver artesanías. También es impresionante la cantidad de veces que a uno le ofrecen marihuana en la calle, siendo ilegal el consumo de la misma. Todos los que te detienen para hablarte terminan ofreciéndote "a smoke". A veces cuesta caminar tranquilo por una feria, o por la calle. Pero bueno, uno tiene que entender que es un país pobre y que esa es una estrategia de supervivencia, por lo tanto creo que hay que tratar de ser amable y comprensivo, aunque a veces resulte difícil.

Como las excursiones que teníamos en mente nos resultaron bastante por fuera de nuestro presupuesto, pero no queríamos dejar de hacer al menos una, nos ingeniamos para visitar las Dunn's River Falls (cascadas), resignando el mausoleo de Bob Marley (que aunque me hubiese gustado ir, me parecía un despropósito el precio que querían cobrarnos por ello). Luego de averiguar sobre los tours a las cascadas, decidimos hacerlas por nuestra cuenta, y creo que fue una elección acertada. Tomamos un taxi que nos costó 5 USD. Luego la entrada al parque, que sí o sí hay que pagar (20 USD), más alguna propina a un guía y el locker (10 USD más). La vuelta la hicimos caminado (son 5 km al centro de la ciudad y el camino es muy bonito). Hacer las cascadas por nuestra cuenta nos permitió quedarnos en el parque el tiempo que quisiéramos, lo cual estuvo muy bueno, y en un tour no hubiese sido posible.





Conocer las Dunn's River Falls vale la pena. Es un parque muy bien armado, donde se pueden escalar las cascadas (30 metros aproximadamente) y disfrutar de la playa caribeña en la desembocadura de las mismas. La caminata por las cascadas es recomendable hacerla con guía (que sólo pide una propina a voluntad, nosotros le dimos 5 USD por ejemplo), y si después se quiere volver a escalarlas solo, que también es posible. El guía no sólo muestra el camino, sino que te lleva la cámara de fotos, lo cual es sumamente necesario. Para escalar las cascadas no hay que llevar nada encima (para eso están los lockers), y tener ropa para cambiarse luego porque uno se moja muchísimo. También, si uno no quiere mojarse el calzado (sólo se puede ir en zapatillas), hay unos puestos en la entrada que alquilan "water shoes". No es que uno se moja un poquito, se moja hasta el cuello, así que hay que tomar esos recaudos. Nosotros todavía estamos secando las zapatillas. Las Dunn's River Falls y su entorno son muy muy bellos, y se puede pasar ahí todo el día.

Luego de las cascadas nos fuimos a tomar unas Red Stripes a "Jack Sparroz" mirando el atardecer sobre el mar. Un lujo.

Por la noche intentamos buscar algún lugar más local para cenar, pero todo se encontraba cerrado. Suponemos que porque era domingo, y ya veníamos observando poco movimiento durante el día. Los jamaiquinos tienen un ritmo de vida muy tranquilo por lo que pudimos ver, con lo cual no sería raro que no trabajasen los domingos. Finalmente terminamos en un restaurante más bien local, no muy vistoso, donde comimos bien pero nada más que agregar.

De Ocho Ríos partimos a media mañana para Negril, lugar famoso por sus atardeceres, por sus acantilados y por sus playas. El viaje duró tres horas (nuevamente Knutsford Express, 20 USD el pasaje de Ocho Ríos a Negril). Llegamos a la tarde y nos instalamos en el hotel que habíamos reservado, Samsara Hotel, ubicado en el West End, la zona de los acantilados (taxi desde la estación de buses al West End, 5 USD). El hotel era muy bonito, pero la habitación podría haber estado mejor por lo que pagamos (150 USD, cabaña para dos personas). La idea en Negril era hacer vida de relax así que pagamos un poco bastante más y elegimos un hotel con instalaciones. Esa tarde y la mañana siguiente nos quedamos en el hotel, en la pileta, y aprovechamos los acantilados para nadar y ver el atardecer, que es realmente muy hermoso. 





La segunda tarde de Negril nos fuimos para el lado de la Norman Manley Av., y aprovechamos la playa. Negril tiene una playa preciosa, muy extensa y con el mar más turquesa y calentito que en las otras playas que visitamos. Sin embargo, para los amantes de las playas desiertas Negril no es el lugar ideal. La playa está invadida por hoteles, bares, paradores, puestos de artesanías, y de atracciones turísticas. De todas maneras se disfruta sin dudas. No paseamos por el centro de Negril, pero por lo que pudimos ver desde el taxi, no existe una zona céntrica delimitada. El lugar es pequeño y más bien dedicado a la vida de playa.

A la tarde partimos nuevamente para nuestro punto de inicio, Montego Bay (12 USD el pasaje en micro por la compañía amiga), a pasar la última noche (Hotel Caribic, muy simple pero excelente ubicación, 65 USD la habitación doble).

Me gustaría hablar un poco de la parte gastronómica, para aquellos que como yo disfrutan de este tipo de experiencias. La comida en Jamaica no es muy variada. Todo por lo general se basa en el "jerk", que es una especie de salsa que acompaña algún tipo de carne asada. Dicha salsa tiene un sabor fuerte, ahumado y avinagrado, y por lo general picante (o muy picante). Así, en casi todos los lugares encontramos jerk chicken, pork o beef. También sirven otra carne, oxtail, que es una carne roja. Las carnes que no son "jerk" por lo general viene trozadas (con hueso y todo) y guisadas. También hay muchos curris en las cartas de los restaurantes. Todo al estilo centroamericano, servido con arroz y porotos, y vegetales o papas fritas. Otro ejemplo gastronómico es el desayuno típico: ackee and saltfish. El mismo consta de un revuelto de pescado salado, morrón y ackee (que es una fruta amarilla). Eso viene acompañado con plátanos, batata y mandioca hervidos, banana yam dumpling (masas de banana y mandioca hervidas), y calalú (que es un vegetal parecido a la espinaca, que se sirve hervido con otras verduras como ser zanahoria, repollo y coliflor).

En Jamaica comen mucho, pesado y picante, y los platos en su mayoría giran en torno a los mismos ingredientes (pollo, cerdo o pescado, al estilo jerk o guisados). Sinceramente no fue mucho de mi gusto, pero valió la pena probar. En los restaurantes comunes es difícil conseguir variedad y comida más internacional. Tal vez alguna que otra pizza, hamburguesa o wrapp, pero no mucho más. 





Jamaica me resultó un lugar muy interesante de conocer. El contraste entre la belleza de su geografía y la precariedad que implica ser un país centroamericano pobre, brinda un contexto en el cual uno puede disfrutar sin olvidarse de algunas realidades. Y creo que para un viajero eso genera un aprendizaje y una experiencia mucho más enriquecedora que sí uno sólo fuera a permanecer en un hotel, mirando hacia el mar. Por otro lado, la posibilidad de interactuar con la gente del lugar, que me resultó muy amable y cálida, se da únicamente si uno está dispuesto a encontrarse con esos contrastes tan típicamente latinoamericanos (aunque en Jamaica se hable inglés).



Recomendaciones

- Hoteles. (Fijarse que por lo general, a la hora de reservar, no están incluídos unos impuestos que luego cobran).

Montego Bay:
Syrynity Palace. Dirección: Reading P.O., St. James, Jamaica, West Indies. 
Caribic Hotel. Dirección: 69 Gloucester Avenue, White Sands. 

Ocho Ríos:
Ocean Sands. Dirección: Avenue 14, Ocho Ríos. 

Negril:
Samsara HotelSamsara. Dirección: West End Road, Negril.

- Excursiones

Luminous Lagoon (laguna luminosa). Conviene hacerla desde Montego Bay porque es el lugar más cercano. Se puede hacer en tour, o bien tomar un taxi que vaya hasta el lugar de donde salen los barcos y ahí contratar el paseo por la laguna (desconozco si la segunda opción es más económica que la primera). Se realiza cuando oscurece.

Dunn's River Falls, en Ocho Ríos. se puede hacer por cuenta propia tomando un taxi hasta las cascadas, o caminando. Si se hace en tour no se va a poder disponer del tiempo que uno quisiera en el parque, que es muy bonito para quedarse.

- Micros de larga distancia Knutsford Express. Se pueden sacar pasajes online, pero por lo general se consiguen con poca anticipación y tienen varios servicios diarios a los principales destinos.

- Si se opta por conducir, hay que tener en cuenta que en Jamaica el volante está del lado derecho (y por lo tanto las carreteras en consonancia a esta forma de conducir). Desconozco los precios para alquilar auto.

- La comida es generalmente muy picante, así que conviene preguntar antes de pedir, para no llevarse sorpresas poco gratas. Si no se quiere comer picante, las palabras mágicas son "no hot". Todo lo que diga "hot", de lo contrario va a picar.

- Los precios en Jamaica en general son razonables y hasta económicos en algunos casos y lugares. La excepción son los taxis privados y todo aquello destinado exclusivamente al turismo (desde excursiones hasta souvenirs). Para abaratar costos en materia de transporte conviene manejarse en taxis compartidos o buses, o bien alojarse cerca de las actividades y lugares que se quieren hacer y visitar. Y en lo que respecta a regalos y souvenirs, mejor comprar un Toblerone en el free shop y todos contentos.