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viernes, 1 de mayo de 2015

Ecuador Parte III: Otavalo, Baños Alausí y Cuenca

Otavalo es un pueblo situado a dos horas al norte de Quito (los buses de Quito a Otavalo salen desde la terminal norte, Carcelen. El pasaje costó 2 dólares). Al contrario de lo que imaginábamos, no resultó tan pequeño y quieto. 

Llegamos por la tarde, justo para el comienzo de la procesión por el Viernes Santo, que no fue de la magnitud de la de Quito, pero a juzgar por el tamaño del pueblo tuvo bastante convocatoria. Luego caminamos un poco por el centro, y cenamos el típico plato ecuatoriano que consiste en su mayoría en algún tipo de carne, arroz, menestras (frijoles, porotos, o algo similar), y un poco de ensalada. 

Otavalo nos pareció muy bonito. Muchas personas aquí conservan sus trajes típicos aborígenes y se comunican en su lengua lo que le brinda cierta autenticidad.

A la mañana siguiente fuimos a pasear por el gran mercado que se arma todos los sábados en este pueblo, y al cual concurren personas de diferentes comunidades cercanas. El movimiento comienza desde muy temprano, es mucho, y va aumentando a medida que avanza el día. Bien temprano nos fuimos a conocer el mercado de animales, donde se ve a las personas comprando o intercambiando diversos animales vivos, desde gallinas y conejos, hasta vacas, chanchos y perros. Este mercado funciona hasta el mediodía. De allí nos fuimos a la Plaza de los Ponchos, donde funciona el mercado artesanal, que se extiende también por las calles linderas. El mercado es grande, pero no me llamó la atención su tamaño. En el mismo se pueden encontrar desde artesanías típicas hasta productos industriales y cosas truchas. Hay de todo. En general, en los puestos de la plaza y los más cercanos a ésta se encuentran los objetos más artesanales. Cuanto uno más se aleja de la plaza, ya se empieza a ver cualquier cosa que no tiene nada que ver con lo artesanal. También hay varios puestos de venta de frutas y verduras, legumbres, y pequeños comedores. No fue el mejor mercado que conocí en mi vida, pero estuvo lindo. Los precios en general estaban bien, y como sucede siempre en estos lugares, todo se puede regatear.




Comer y dormir en Otavalo es aún más económico que en Quito. Los hoteles rondan los 30 dólares por habitación, y se puede almorzar o cenar por dos o tres dólares.

Luego de recorrer el mercado y antes que nos agarrara la lluvia, pegamos la vuelta para Quito. Llegamos a la tardecita, sin mucho tiempo para nada, así que cenamos y nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente, partimos rumbo a Baños. 

Baños es un pueblo situado en un valle a casi 200 km de Quito, que en tiempo de viaje son aproximadamente tres horas (los buses de Quito a Baños se toman en la terminal sur, Quitumbe. El pasaje costó 4,5 dólares). La geografía de Baños es preciosa: sierras verdes y cascadas. Un paso más al este ya nos encontramos nuevamente con selva. Pese a ser pequeño, es uno de los sitios más turísticos de Ecuador. Aquí se realizan muchísimas actividades de ecoturismo, senderismo, ciclismo de montaña, como así también otros deportes extremos (rafting, escalada, saltos, canopy, entre otras cosas). También Baños se caracteriza por sus aguas termales. Ofrece diversos complejos de piscinas donde uno puede ir a tomar un baño termal. Desde allí también se puede conocer uno de los volcanes en actividad más grandes del país: el Tungurahua.

Además de su geografía el pueblo es muy bonito. Si bien es cierto que es pequeño, tiene la infraestructura de sobra para servir al turismo que llega. Se ven muchos hospedajes de distintas categorías, restaurantes y agencias de turismo.

Llegamos cerca del mediodía y luego de almorzar fuimos a visitar el mirador Bellavista. Si bien para acceder sólo hay que transitar por un sendero de un kilómetro, éste es muy empinado, con lo cual cansa bastante (y más aún si se le suma el hecho de caminar en altura). Desde el mirador se tiene una hermosa vista de Baños y las sierras que lo rodean. Vale la pena el esfuerzo. Después caminamos un poco más por el centro y cenamos en un lugar muy lindo. Como en todo los lugares que visitamos, a las diez de la noche no queda nada.

El día siguiente fue muy activo. Temprano alquilamos unas bicis (5 dólares el alquiler por día) para hacer la Ruta de las Cascadas. Esta ruta es la que une Baños con Puyo, y si bien es una ruta donde transitan autos, está habilitada también como ciclovía. El camino es de montaña y cascadas, con lo cual el paisaje es muy bello. Nosotros recorrimos 17 kilómetros de esta ruta hasta llegar a una cascada muy importante conocida como el Pailón del Diablo. Una vez allí, recorrimos a pie un sendero que lleva a unas pasarelas y un puente desde donde se puede apreciar la cascada en toda su magnitud e intensidad (1,5 dólares la entrada). Cuando terminamos el recorrido, almorzamos en uno de los tantos comedores económicos y típicos de Ecuador, y regresamos a Baños. Para la vuelta, y sabiendo que la mayoría del camino sería en subida, optamos por cargar las bicis en un camión que nos llevó al centro del pueblo. A la salida del Pailón están esperando esos camiones y cobran entre 2 y 2,5 dólares por persona. Se ve que pensar en 17 kilómetros en subida acobarda bastante a cualquiera.

Por la tarde hicimos otro de los paseos que ofrece este lugar: La Casa del Árbol (1 dólar la entrada). Aquí se llega con un bus público que sale del centro de la ciudad (1 dólar el pasaje), y en poco más de media hora se alcanza la parte alta de una montaña donde hay una casita en un árbol con dos hamacas que parece que se suspenden sobre el vacío. Como telón de fondo está el volcán Tungurahua que tuvimos la suerte de ver sin nubes y emitiendo cenizas. Es un lugar lindo para conocer, sobre todo si se tiene la suerte de ver el volcán. Además, por momentos uno queda entre las nubes y no se ve a un metro de distancia. 




A la mañana siguiente partimos hacia Riobamba donde tuvimos que hacer una conexión con otro bus que nos llevara hasta Alausí, desde donde haríamos el paseo en el tren La Nariz del Diablo. El viaje en total nos llevó entre cuatro y cinco horas, con un costo total de 5 dólares.

Riobamaba, desde la ventanilla del bus, no nos resultó para nada atractiva. Es una ciudad grande, sin mucho colorido.

El tren turístico de Ecuador tiene varias rutas diferentes. La más importante es la que une Alausí con Simbabe, conocida como la Nariz del Diablo. Según las referencias, es la ruta de tren más difícil del mundo, porque el tren asciende y desciende mucha altura en pocos kilómetros. Actualmente los trenes funcionan únicamente con fines turísticos. 

Llegamos a Alausí pasado el mediodía. A veces es bueno llegar a un lugar sin expectativas, porque el factor sorpresa puede funcionar para bien. Y eso me pasó en Alausí. Es un pueblito pequeño, colonial, colorido y precioso. Las casitas de colores con sus balcones, sus calles adoquinadas y en pendiente, y su geografía, hacen de Alausí un lugar encantador. El pueblo está enclavado entre montañas de un verde intenso, y por momentos, por la altura en la que se encuentra, queda sumergido en las nubes. Si bien algunas casas están en bastante mal estado, igual me resultó atractivo. Durante la tarde que estuvimos allí caminamos sin rumbo definido, sólo disfrutando de la belleza y tranquilidad del lugar. Visitamos la estación de tren, algunas plazas, un monumento enorme a San Pedro ubicado en una colina que sobresale del pueblo, un puente ferroviario, y me deleité fotografiando balcones.




A la mañana siguiente nos subimos al tren que nos llevaría a conocer la Nariz del Diablo. El viaje dura una hora entre ida y vuelta, con un tiempo en el medio en la estación de Simbabe para visitar un museo y tomar un refrigerio. El tren es antiguo, con amplios vagones de madera, y la ruta es de montaña y precipicio, bastante vertiginosa. El paisaje que recorre es muy bonito. Lo interesante del tren, más allá de la altura que alcanza, es que tanto para ascender como para descender lo hace en ziz zag, cambiando las vías y la dirección (ya que el tren no puede doblar). El nombre Nariz del Diablo responde a varias leyendas, pero todas coinciden en que por esa ruta, de alguna manera u otra, a las personas que la transitaban se les presentaba el diablo. Además, si uno observa la montaña por donde circula el tren, y hace un esfuerzo imaginativo enorme, se podría llegar a ver la cara de un diablo (o de Don Sata, según nos decía con miedo un taxista que conocimos en Quito).

Terminado el paseo en tren nos tomamos un bus a la ciudad de Cuenca (5 dólares), último destino de Ecuador antes de regresar a Quito. El viaje fueron unas cuatro horas bastantes movidas, porque el camino es de montaña, con muchas curvas. Se hizo un poco pesado. Llegamos a Cuenca por la tarde, y nos fuimos a recorrer un poco el centro histórico. Cuenca es una ciudad grande, y junto a Quito son las ciudades virreinales más importantes del país. La ciudad conserva muchas de sus construcciones coloniales. Es una ciudad muy linda y con mucho movimiento. En lo que nos quedaba de día pudimos conocer la Catedral Nueva, algunas otras iglesias y mercados, y caminar un poco por la Calle Larga, que bordea el río Tomebamba, el cual divide a la ciudad entre la parte moderna y la antigua.

Al día siguiente recorrimos Cuenca sin parar. La ciudad me resultó más atractiva que el día anterior. Y de hecho me pareció más linda y con más vida que Quito. Toda la zona que bordea el río Tomebamba, conocida como el Barranco, es preciosa. La parte antigua se encuentra en desnivel con el río, de ahí el nombre de Barranco. Todo el camino que bordea el Tomebamba está muy bien cuidado y es un lindo paseo para caminar o andar en bici. Visitamos otra vez la Catedral Nueva, para subir a su terraza (1 dólar la entrada) y ver Cuenca desde lo alto. Luego fuimos al Museo Municipal de Arte Moderno, ubicado en lo que fue un manicomio, cárcel y lugar de rehabilitación. El museo tiene algunas instalaciones interesantes, y otras no tanto, pero es una linda visita si se cuenta con tiempo. De allí nos fuimos para la parte nueva de la ciudad donde visitamos el Parque de la Madre y el Planetario, donde vimos un vídeo del universo y ... me quedé dormida. Después del almuerzo recorrimos la Calle Larga hasta llegar al Museo Arqueológico y Etnográfico Pumapungo. El museo está muy bien puesto, es muy explicativo, y además junto a él se pueden visitar unas ruinas arqueológicas que forman parte de un hermoso parque donde también se encuentra un refugio de aves. Tanto las ruinas como el parque están muy bien cuidados, y son un lindo paseo para realizar en la ciudad. 

Tuvimos la suerte de que por esos días Cuenca festejaba otro aniversario de su fundación, con lo cual había una lista enorme de actividades culturales. Por la tarde fuimos a una feria gastronómica en la Plaza de San Sebastián, y de allí fuimos a la Catedral Vieja a un concierto de la filarmónica de Cuenca junto a un trío de guitarras, que tocaban desde boleros hasta cumbia.






Por la noche tomamos un bus a Quito, donde llegamos bien temprano a la mañana (el viaje duró entre 8 y 9 horas, y el pasaje costó 12 dólares). Ese día lo aprovechamos para ir a conocer la famosa ciudad La Mitad del Mundo. La verdad que nos llevó más el viaje que el tiempo que estuvimos allí. Para llegar a La Mitad del Mundo se puede ir con un colectivo o con el Ecovía, en dirección norte, hasta la Terminal La Ofelia (25 centavos de dólar el pasaje). De ahí tomar otro colectivo hasta La Mitad del Mundo (40 centavos de dólar). En total es una hora y media de viaje, desde La Mariscal.

La Mitad del Mundo es una especie de parque temático, muy prolijito, con algunos museos, un planetario, y el monumento que indica donde esta trazada la línea que divide el hemisferio norte del sur (aunque en realidad, el punto exacto de la línea del Ecuador se encuentra a unos kilómetros). La entrada sencilla a La Mitad del Mundo costó 3,5 dólares. Existe otra entrada que incluye la posibilidad de visitar el planetario y el Museo de la Mitad del Mundo (con el mirador) que cuesta 7 dólares. En nuestro caso, como el museo estaba en refacciones, y ya habíamos visitado un planetario en Cuenca, optamos por la entrada sencilla que nos incluyó algunos museos interesantes. La mayor parte del predio son negocios de artesanías y lugares para comer. Si uno realiza la visita durante la semana, raramente encuentre alguna atracción extra. Por lo que nos dijeron, de haber algún espectáculo o presentación, es lo fines de semana.

Si no se cuenta con mucho tiempo en Quito, conviene aprovecharlo para visitar otras atracciones de la ciudad, antes que visitar La Mitad del Mundo, o bien hacer alguna excursión por el día. .

El poco tiempo que nos quedó, paseamos, caminamos sin un destino específico, y sin cámara de fotos. Quito es una ciudad muy bonita para recorrer y disfrutar. 



Algunas apreciaciones personales (y otras no tanto)

El transporte de larga distancia en Ecuador es bastante bueno. Si bien los buses paran en todos los pueblos, eso también hace que siempre se consiga viajar de un lugar a otro sin mucha espera, ni con el riesgo de no conseguir pasajes. Para ningún tramo fue necesario comprar pasajes con antelación, sólo es cuestión de averiguar los horarios y frecuencias, e ir a la terminal unos minutos antes del horario. En alguna ocasión nos paso que el horario indicado no se cumpliera y saliera el servicio siguiente, o que el bus saliera antes del horario previsto (por eso es recomendable estar un poco antes en la terminal. De todas maneras, a lo sumo se esperará el servicio siguiente). Los buses son en general cómodos, o por lo menos a cada pasajero le corresponde un asiento (he tenido experiencias en otros viajes en las que ésto no fue así). 

Por otro lado, el hecho de que los buses entren y paren en cada pueblito no significó una desventaja para mi, sino al contrario. Me permitió conocer y ver, aunque sea desde arriba de un bus, un poco más la realidad del interior de este país. A lo largo de los caminos, es difícil encontrar zonas despobladas. Ya sean pequeños asentamientos, pueblos, o ciudades, todo el tiempo se ve desde la ruta alguna población. También, a medida que se recorren zonas más rurales o pueblos más pequeños, se puede ver mayor presencia de aborígenes con sus trajes típicos. Es muy lindo ver también la interacción de las personas, sobre todo en los lugares más pequeños, donde todos se saludan y conocen.

En relación a los ecuatorianos, debo decir que en cada lugar donde estuvimos, ya sea grandes ciudades, pueblos, lugares más y menos turísticos, en todos ellos nos recibieron siempre muy bien, y nos trataron con mucha cordialidad y respeto. Fueron siempre amables y bien predispuestos a ayudar desinteresadamente. Me llevé la mejor de las impresiones de ellos.

El clima en esa época del año (marzo/abril) fue bastante variable. En la zona central tuvimos bastantes nubes y en general estuvo fresco, salvo en algunas ocasiones cuando salía el sol. También tuvimos lluvias, pero por suerte no nos impidieron hacer las cosas que queríamos. En varios de los días en algún momento llovía y luego paraba. Lo mismo en la selva, con la salvedad que ahí si nos acompañó el calor. Por suerte en las Galápagos no nos llovió ningún día, y ahí si el calor fue intenso.

Una de las cosas que más me llamó la atención de la geografía del lugar, sobre todo en la parte central del país, la montañosa, es que las nubes están al alcance de la mano, cuando no es que uno está dentro de las nubes, o bien por encima de ellas. Supongo que la altura debe tener mucho que ver con eso. Le da un aspecto muy particular al paisaje.



Recomendaciones y datos útiles

  • El transporte de larga distancia en Ecuador es muy económico y la frecuencia de los servicios en muy amplia. Para tener una idea, cada hora de viaje equivale a 1 dólar y monedas, aproximadamente.
Otavalo
  • Hotel Santa Fe. Dirección: Roca 734. 26 dólares la habitación doble con baño privado. Un hotel muy lindo, ubicado en pleno centro de Otavalo. Aceptan tarjeta de crédito.
Alausí
  • Trenes de Ecuador. Existen diversas rutas interesantes. Conviene reservar el boleto con anticipación. 25 dólares la excursión a la Nariz del Diablo. Incluye un refrigerio. Esta ruta tiene dos horarios por la mañana y uno por la tarde, pero conviene chequear antes si funcionan, ya que depende de la temporada.
  • Hotel Europa. Dirección: Av. 5 de Junio 175. 30 dólares la habitación doble con baño privado, sin desayuno. Es un hotel viejo en regular estado. Lo elegimos porque de todos los que averiguamos era el único que aceptaba tarjeta de crédito. Existen otras opciones por el mismo precio a lo largo de la misma avenida.
Cuenca
  • Hostal San Marcos. Dirección: Vega Muñoz 7-45. El hostal es lindo y está bien ubicado, a pocas cuadras de la plaza principal. La atención del personal es muy cálida. 42 dólares la habitación doble con baño privado, sin desayuno (aunque nos sirvieron uno de cortesía en la habitación).
  • Museo Municipal de Arte Moderno. Dirección: Sucre y Coronel Talbot. Entrada gratis.
  • Museo Pumapungo y ruinas arqueológicas. Dirección: Calle Larga y Huayna Capac. Entrada gratis.
Quito
  • Hotel Windsor. Dirección: Vicente Ramón Roca Oe - 115, La Mariscal. 60 dólares la habitación doble con desayuno. Las habitaciones son amplias y modernas, y el baño dispone de jacuzzi. La ubicación está muy bien.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Maravillas glaciares: Un recorrido por El Calfate y El Chaltén


Luego de 3 hs de vuelo desde el Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires llegamos a El Calafate (que además de ser una ciudad, es una fruta que deriva en un sabor de helado muy rico). Esta ciudad (¿o pueblo?) pequeña y muy bonita, se ubica a orillas del Lago Argentino, un extenso espejo de agua de un color verde esmeralda, rodeado de montañas. 

Aquí la afluencia de turismo extranjero, sobre todo primer mundista y de alto nivel adquisitivo, hace que el inglés sea el segundo (o en muchos casos el primer) idioma oficial. La oferta de hoteles, de restaurantes y bares, de negocios de artesanías, y de agencias de turismo, es enorme. Y no la hay para todos los niveles. Acá se promedia para arriba. Los precios son altos en casi todo, y en lo que tiene que ver con tours, no existe competitividad alguna. Hay unas pocas agencias concesionarias de los circuitos más interesantes, o sea aquellos que tienen que ver con el Parque Nacional Los Glaciares. Si bien se pueden conseguir alojamientos económicos, comer, viajar y demás resulta muy caro. Para poner un estimativo, los platos principales en casi cualquier lugar (aquellos más sencillos), no bajan de 90 o 100 pesos en los lugares más económicos. Los precios de los supermercados duplican a Buenos Aires en muchos productos, y si uno opta por comprar un sándwich o una ensalada en alguna panadería, hay que pensar entre 50 y 80 pesos. La opción económica son las empanadas para llevar que están casi al mismo precio que en Buenos Aires (12 pesos por empanada en cualquier panadería).


Pese a este detalle, donde el cambio no nos favorece (y sí, acá se piensa en moneda extranjera), El Calafate es un lugar digno de visitar, sobre todo porque es la puerta de entrada a la maravilla natural del Parque Nacional Los Glaciares.



El Parque Nacional Los Glaciares es una extensa porción de tierra, lagos, bosques, montañas y glaciares situada en la Pcia. de Santa Cruz, limitando con Chile. Fue declarado patrimonio mundial en el año 1981, y debe su nombre, obviamente, a la presencia de numerosos glaciares, algunos de los cuales son fácilmente visibles desde poca altura. Tanto los glaciares como el parque en su totalidad, son de una belleza única en el mundo.



Desde El Calafate tomamos una excursión previamente reservada (acá en temporada alta –verano-  es conveniente reservar todo) con la empresa Hielo y Aventura, para hacer un trekking en el glaciar. Esta empresa es la única que ofrece caminatas sobre el glaciar Perito Moreno, y tiene dos tipos de servicios: un trekking de una hora y media, y uno de tres horas, ambos sobre el hielo. Las excursiones además incluyen todos los traslados (bus desde El Calafate hasta el Parque Nacional, y una pequeña navegación hasta llegar al refugio desde donde se inicia el trekking), como así también la visita a las pasarelas desde donde se contempla el Perito Moreno en toda su magnitud. Son excursiones que comienzan por la mañana y finalizan por la tarde. Nosotras con el trekking de una hora y media estuvimos más que satisfechas. La excursión, si bien no fue económica, valió cada centavo que pagamos. 






Conocer el glaciar es una experiencia única. Aunque uno haya visto mil veces la imagen en la televisión, ver su imponencia cara a cara es maravilloso. Cuesta creer que exista algo semejante. Se pueden pasar horas mirando sus formas, sus colores, sus grietas, y esperar hipnotizado a que caiga un pedazo de hielo y genere ese estruendo tan esperado. Luego de una caminata por las pasarelas donde se aprecia el glaciar en toda su magnificencia, y se oyen y ven los desprendimientos de hielo al ritmo del "guauuuu" cada vez que uno de sus pedazos cae al agua, nos llevaron en un barco a un refugio para prepararnos para comenzar la caminata sobre el glaciar. Allí nos dieron un tiempo para almorzar con el Perito Moreno de fondo, y luego de colocarnos los grampones en los calzados, comenzamos la travesía.  Esta caminata realmente vale la pena hacerla. El grado de exigencia no es mucho, sólo un poco de cansancio en las piernas. Al final, los guías nos convidaron con un whisky "on the rocks" sobre el mismo glaciar.



Luego de la excursión volvimos a El Calafate donde intentamos visitar la Laguna Nimez, ubicada a pocas cuadras del centro del pueblo. Es una pequeña laguna que linda con el Lago Argentino, donde se hace avistaje de aves y sale 50 pesos la entrada. Después de ver el glaciar nada podía sorprendernos, así que preferimos tomar unos tragos frente al lago, en el happy hour que ofrece el hermoso bar Ananda.



A la mañana siguiente viajamos rumbo a El Chaltén, pueblo ubicado a 3 hs en micro desde El Calafate, y conocido como "la capital nacional del trekking".



El chofer del bus (si, acá se dice bus, no micro ni bondi) hablaba y explicaba todo en inglés a los pasajeros, cosa que llama la atención viniendo de Buenos Aires, donde apenas te preguntan "¿cuánto?" si no entendieron el "tres con cincuenta". Acá todo está al servicio del turista, y se tiene especial consideración por hacer sentir cómodo al turista extranjero. Todo está perfectamente organizado y cuidado: los buses, los paseos, los senderos, la atención. Al llegar al Chaltén, antes de la parada en la terminal,  nos hicieron bajar a todos del bus en la oficina de turismo donde nos explicaron los diversos circuitos para hacer aquí, y nos dieron un mapa explicativo.



El Chaltén es un pueblo más pequeño que El Calafate. Su entorno natural es mucho más bello, con la presencia del cerro Fitz Roy como gran guardián. Los precios son un tanto más razonables, pero siguen resultando caros para el bolsillo del argentino medio. Ese día, ya tarde para hacer alguna caminata larga, fuimos al mirador de los cóndores, un circuito de 1km en subida, donde nos mató el viento y no vimos  ningún  cóndor. Sólo tuvimos la primera hermosa vista del Fitz Roy, que hizo que valiera la pena la subida. De allí fuimos caminando hacia la otra punta del pueblo para visitar el Chorrillo del Salto, una cascada a 4km del centro, que no es una visita imperdible pero si se cuenta con tiempo y ganas, es un lindo paseo, sobre todo por el paisaje que acompaña la caminata. También hay un sendero de bicicletas para hacer este trayecto.






El primer día de trekking en serio, optamos por la caminata de 18 km (totales) a la Laguna Torre, llamada así por el cerro que la corona. El sendero para la misma arranca en el centro del Chaltén, y la caminata en total con el almuerzo en el medio nos llevó unas 7 hs. Tiene alguna complejidad sobre todo al inicio, porque hay tramos empinados, pero luego en general no presenta dificultad, salvo por las horas de caminata que son cansadoras. 

El día amaneció feo, pero pronto se puso muy lindo (aquí el clima es muy cambiante a lo largo del día), así que el sol nos acompañó durante todo el trayecto. La caminata es verdaderamente hermosa. Se van atravesando cerros y valles, bosques de árboles y arbustos, hasta llegar a la bellísima laguna donde lamentablemente sólo pudimos quedarnos unos segundos porque el viento nos partía la cara. Lo más hermoso es que a lo largo de toda la caminata está como telón de fondo la gran cordillera nevada, con sus glaciares, su cerro Solo y el cerro Torre, con el glaciar que sale del medio como si nada bastara para contener todo ese hielo. El paisaje es una belleza, vale la pena el esfuerzo. El sendero está perfectamente delimitado, así que no hay riesgo de perderse, salvo que uno se sienta atraído por tanta naturaleza. Fue un día pleno. Después de ver la laguna, almorzamos en el camping agreste Agostini, ubicado muy cerca de la laguna, donde tiramos una lona a la orilla del río y nos comimos unas empanadas traídas desde Chaltén.


Volvimos muertas de cansancio, pero felices...


Al día siguiente hicimos otro gran trekking, aún más difícil que el del día anterior: la Laguna de los Tres. Para conocer esta laguna hay dos opciones. La primera, es caminar por el sendero del Fitz Roy, que sale del centro del pueblo, hasta el camping Poincenot, a unos diez kilómetros, y de allí hacer la empinadísima  subida hasta la Laguna de los Tres. Esta subida son dos kilómetros donde se ascienden 700 metros sin descanso, una hora y monedas de caminata en subida sin parar. La otra opción es llegar al mismo campamento desde la Hostería del Pilar. La desventaja de esta segunda opción es que hay que pagar 80 pesos una combi que te lleva hasta esa hostería a unos 30 minutos de viaje, y desde allí iniciar una caminata de aproximadamente 7km hasta el camping Poincenot. La ventaja es que el sendero es más sencillo (no tan en subida como el del Fitz Roy), y uno puede hacer la ida por aquí y la vuelta por el otro sendero, y tener dos paisajes diferentes para ver. Además, por este camino está el mirador del glaciar Piedras Blancas que es hermoso, y no se ve por el otro camino. De los dos kilómetros en subida hasta la Laguna a de los Tres no se zafa. Nosotras optamos por la opción B.



El camino desde la hostería hasta Poincenot es relativamente sencillo, aunque cansador, como cualquier camino de 7 kilómetros. Tiene algunas subidas, pero de dificultad media. Lo que realmente es complicado es el ascenso desde Poincenot hasta la Laguna de los Tres. Ya de por sí, los guías y guardaparques advierten que es un camino de alta complejidad, con marcada pendiente y camino inestable, de piedras grandes y pequeñas. Es recomendable hacerse de algún palito que haga la suerte de bastón, si no se cuenta con los bastones de trekking (en El Chaltén hay lugares donde se alquilan). El comienzo es desalentador, porque uno ve a las personas diminutas en la cima de un cerro al cual se piensa que nunca se va a llegar. Pero con un poco de esfuerzo, más el aliento que te dan los que van bajando, se puede, aunque a medio camino uno quiera darse por vencido. Finalmente LLEGAMOS. Y la verdad que valió la pena no sólo por la felicidad de haberlo logrado, sino porque lo que se ve desde allí arriba es maravilloso. 

Uno se encuentra cara a cara con el Fitz Roy, sin mediar nada excepto una laguna de un color fascinante. El paisaje es de una belleza inigualable. Por suerte, a diferencia de la Laguna Torre, el tiempo nos acompañó y pudimos quedarnos un rato largo contemplando el paisaje antes de emprender el complicado descenso. Luego, nos esperaban unos diez kilómetros más de caminata hasta volver al Chaltén. El camino de regreso es cansador, sumado a que uno ya viene con las piernitas temblando de la bajada desde la laguna hasta Poincenot, pero es hermoso. Cada tanto uno se da vuelta para asegurarse que el cerro Fitz Roy con sus glaciares que lo abrazan siguen allí. En el medio paramos unos minutos a descansar en otra laguna, la Laguna Capri, muy extensa y con una pequeña playa. Nos dio pena no haber tenido un mate. Llegamos al Chaltén totalmente agotadas luego de más de nueve horas de caminata sin parar, pero felices de haber podido hacerla.






El tercer y último día completo en el Chaltén intentamos hacer otra caminata extensa llamada Lomo del Pliegue Tumbado (20km totales, con un ascenso de 1000 metros. Según nos dijeron es una caminata exigente porque es continuamente en subida, si bien ésta no es empinada). Lamentablemente el cansancio de los días anteriores sumado al calor que hacía ese día no nos permitió caminar más que diez metros por ese sendero. Sin mucho más para hacer en los alrededores del Chaltén, caminamos un poco por el margen del río de las vueltas, almorzamos algo a sus orillas, y decidimos hacer un paseo hacia el Lago del Desierto (a una hora y media de viaje en bus desde El Chaltén), para conocer desde allí el glaciar y lago Huemul. Intentamos sacar pasajes por la empresa más económica, Las Lengas, pero ya se nos había pasado el horario. Así que contratamos por unos pesos más la excursión con la empresa Zona Austral, que nos ofrecía un horario que se adaptaba a nuestras necesidades. El trayecto que une El Chaltén con el Lago del Desierto es de una geografía espectacular: montañas nevadas, bosques, lagos y cascadas. Lamentablemente gran parte de este hermoso trayecto está cercado porque es propiedad privada, como así también lo es el lago y glaciar Huemul (por este motivo hay que pagar una entrada para acceder al mismo).  A uno se le hace un nudo en la garganta cuando piensa que toda esa belleza de nuestro país está vendida. Es incomprensible pensar que una persona pueda ser dueña de un glaciar, una montaña, un lago y un bosque ¿no? Bueno, por más incomprensible que sea, es así. Y da mucha bronca.



Luego de ingresar a la propiedad privada que contiene el glaciar y lago Huemul, hay que hacer una pequeña pero exigente caminata en subida de unos 30/40 minutos, y se llega a las orillas del lago que enceguece por su brillante color, el cual llena sus heladas aguas con el deshielo del glaciar que se encuentra por detrás. Luego bajamos y con sólo cruzar la ruta nos encontramos con el inmenso Lago del Desierto, ícono histórico y geográfico.



Por la noche, para despedirnos de este hermoso pueblo patagónico, fuimos a tomar unos tragos a un bar muy bonito, recomendado por una trabajadora hotelera golondrina del Chaltén: Don Guerra (ubicado frente al hostel donde nos alojamos).



Los últimos dos días los pasamos nuevamente en El Calafate, donde re-confirmamos que no hay mucho para hacer más que caminar por su centro, si es que no se tiene programada ninguna excursión. El Chaltén, en este sentido, ofrece muchas más posibilidades de actividades que no dependen de la contratación de excursiones. De hecho, todas las caminatas son gratuitas y se pueden hacer por cuenta propia, sin ningún tipo de inconveniente.



Las últimas noches, para descansar un poco antes del regreso, la pasamos en un hotel un poco más bonito, el cual contaba con otros servicios que nos vinieron muy bien para aplacar un poco el cansancio físico traído desde El Chaltén.





Recomendaciones

El Calafate
  • Para trasladarse desde el aeropuerto de El Calafate al centro no hay transporte público. En el aeropuerto se ofrecen servicios de combis por 90/100 pesos por persona, o bien servicios de taxis.
  • El Calafate Hostel. Habitación compartida con baño compartido 150 pesos por persona (con desayuno). Excelente ubicación. Las habitaciones son un tanto pequeñas, pero el baño y los espacios comunes son amplios.
  • Bar Ananda. Ubicado frente a la entrada a la Laguna Nimez. Ofrece una vista hermosa del Lago Argentino, acompañada por ricos tragos, un ambiente genial y una cálida atención.
  • Restaurante Isabel “Cocina al disco”. Gobernador Moyano esquina 25 de Mayo  (justo al lado de El Calafate Hostel). Precios razonables y comida muy sabrosa y abundante. Si se viaja en temporada conviene reservar porque siempre está lleno de gente.
  • Hotel Kalenshen. 605 pesos la habitación doble por noche (con desayuno buffet). Cuenta con pileta climatizada, sauna, y servicios de spa. Las habitaciones son amplias y muy lindas. Está ubicado a 1.5/2km aproximadamente del centro de la ciudad.

El Chaltén 

  • Para todos los trekkings en El Chaltén es importante proveerse de todo lo necesario (comida, agua, etc.) antes de arrancar la caminata, ya que los senderos están dentro del Parque Nacional los Glaciares, y al interior del mismo no hay nada (sólo algún baño público a lo largo de todo el camino, y en los campings agrestes). Es recomendable también vestirse cual cebolla (porque uno se abriga y desabriga todo el tiempo), como así también llevar calzado cómodo, protector solar,  y alguna bolsita para los residuos, ya que los mismos tienen que volver con uno.  
  • Empresa Caltur. Trayecto El Calafate – El Chaltén.  Ofrece varios servicios diarios. El pasaje ida y vuelta cuesta 550 pesos. Si uno opta por alojarse en el Hostel Pioneros del Valle, el micro los deja allí porque pertenecen a la misma empresa.
  • Hostel Pioneros del Valle. Habitación compartida con baño dentro de la habitación 150 pesos por persona. Habitación doble con baño privado 600 pesos la habitación (en ambos casos sin desayuno). Tanto las habitaciones como las instalaciones comunes del hostel son excelentes. Espacios amplios, limpios y muy bien organizados. 
  • Hostal La Senda. Av. San Martín 820. 500 pesos la habitación doble con baño privado. Pasamos aquí la primera noche ya que en el Hostel Pioneros del Valle no había disponibilidad. Fue muy difícil encontrarlo ya que parece un galpón en construcción. Luego de varias vueltas dimos con él. Pese a su aspecto por fuera, las habitaciones son limpias y cómodas, y sirven un rico desayuno.
  • Transporte Las Lengas. Cubre el trayecto desde el centro del Chaltén hasta la Hostería del Pilar, para comenzar la caminata hasta la Laguna de los Tres (80 pesos por persona, se puede contratar desde el alojamiento en el que se esté y te pasan a buscar, o bien desde la terminal). Esta empresa también cubre el trayecto ida/vuelta al Lago del Desierto (200 pesos el viaje completo) pero con dos salidas diarias (la última al mediodía). La entrada para el glaciar Huemul se paga aparte y sale 100 pesos (aunque se puede negociar por 80 pesos).
  • Empresa de turismo Zona Austral. Tiene horarios por la mañana y por la tarde para conocer el Lago del Desierto y el Glaciar y lago Huemul. Cuesta 340 pesos el traslado ida y vuelta hasta el Lago del Desierto, con dos horas de espera y la entrada para visitar el glaciar Huemul incluída.
  • Restaurante Benjamín´s (ubicado apenas finaliza el boulevard de entrada al pueblo y comienza la calle principal San Martín). Excelente comida y precios. Ideal para comprar comida para llevar.



miércoles, 27 de agosto de 2014

Paseando por el NOA. Última parte (por ahora). Los Valles Calchaquíes


Valles Calchaquíes, la tierra del sol y del buen vino.

Llegadas nuevamente a la ciudad de Salta, contratamos una excursión para visitar Cachi al día siguiente. Se puede acceder Cachi también por cuenta propia, ya sea en vehículo, o bien en micro de línea (empresa Alé). Como nosotras contábamos con poco tiempo, y no íbamos a poder quedarnos a pasar la noche en allí, optamos por contratar una excursión que nos iba a optimizar el tiempo, y que estuvo muy bien.

En esta oportunidad en Salta nos alojamos en un hostal que habíamos visto y reservado antes de viajar hacia La Quebrada, el Hostal Casa La Linda. La habitación privada con baño compartido nos salió 100 pesos por persona (con baño privado estaba 150 pesos), lo que incluye un desayuno muy completo, y una atención excelente. La ubicación es ideal, a tres cuadras de la terminal y a cinco de la plaza principal. Toman la reserva sin depósito ni tarjeta de crédito. Y la verdad que hicimos bien en reservar con anticipación porque la demanda de alojamiento en esta época del año es muy alta.

La excursión a Cachi la contratamos en la Agencia de Turismo La Posada (320 pesos la excursión completa, no incluye comidas). La gente que nos acompañó en el paseo venía con varias quejas sobre esa agencia, pero en esta excursión nosotras no tuvimos inconvenientes. Tampoco es gran cosa. Básicamente consta de una combi que te lleva a Cachi y en la ruta va haciendo paradas en puntos turísticos y fotografiables. El mismo chofer oficiaba de guía de turismo e iba indicando algunas cuestiones, relevantes y no tanto. La excursión dura 12 horas, es cansadora porque se arranca muy temprano y porque el trayecto alcanza alturas importantes, y el apunamiento se siente.




El camino a Cachi es de montaña, y se transita por la Cuesta del Obispo, un camino de ripio y precipicio, de muchas curvas y contra curvas, que va increyendo en altura muy rápidamente. Si bien el camino es tranquilo, ya que se hace despacio por sus condiciones, si se sufre de vértigo es conveniente hacerlo con los ojos cerrados. Si se disfruta de esos caminos, los paisajes que se aprecian son hermosos. A lo largo del trayecto también se transita por la famosa Recta de Tintín, la que atraviesa el Parque Nacional Los Cardones, donde se hace una parada para visitarlo. Ahí se observan muchísimos cardones de proporciones muy grandes.

Cachi es un pueblo pintoresco, de arquitectura colonial muy bien conservada, y rodeado de un paisaje montañoso muy bello. Como era de esperar, lleno de turistas y preparado para eso. La excursión nos dejó dos horas para visitar el pueblo, lo que fue más que suficiente. Pero si se cuenta con más tiempo creo que debe ser muy lindo pasar al menos una noche allí. Además de esa manera se amortiza lo cansador del viaje, ya que en definitiva terminan siendo 10 horas arriba de una combi. De todas maneras, aunque cansador, vale la pena hacerlo y conocer Cachi.

Ya entrando en el final del viaje, partimos desde Salta para Cafayate (Flecha Bus, 104 pesos el pasaje, 4 horas de viaje aproximadamente). Si uno se maneja sin vehículo ni excursión, la opción de ir a Cafayate desde Cachi no es viable porque no hay micros que unan esos pueblos, así que no queda otra que volver a pasar por la ciudad de Salta. También desde Salta se ofrecen, al igual que a Cachi, excursiones que van y vuelven en el día y hacen paradas estratégicas en el camino para ver diversos puntos, o bien circuitos que incluyen Cachi y Cafayate. Como nuestra intención era quedarnos unas noches en Cafayate, esta última opción tampoco nos convenía por los costos.

En Cafayate tuvimos la suerte de dormir en el Centro de Estética de una persona conocida, donde además aprovechamos para ponernos lindas. Si se pasa por Cafayate y se requiere algún masaje descontracturante, lavado de cabello, y o bien embellecerse, queda más que recomendado. Antes de tener la suerte de encontrar una persona conocida que nos alojara, habíamos hecho una reserva por booking.com en el Hostel La Casa del Árbol. En la página figuraba una tarifa que nos llamaba la atención por lo económica, por lo que luego de la reserva enviamos un mail al hostel para confirmarla. Desde el hostel nos respondieron varios días después que las tarifas no estaban actualizadas, pasándonos un precio que duplicaba el que figuraba en la página por lo que cancelamos la reserva. A esa altura, y por la demanda de alojamientos por ser temporada alta, no pudimos conseguir otra cosa por internet. Así que si optan por reservar en ese lugar, estén atentos.

Cafayate es un pueblo -casi ciudad- muy lindo, y que ha crecido mucho en los últimos años, por lo menos de lo que yo recuerdo de mis visitas anteriores. El pueblo tiene un paisaje y una geografía hermosa ya que está rodeado por montañas y viñedos. El camino desde Salta hasta allí vale la pena apreciarlo. Si se viaja en auto, a lo largo de la ruta se pueden hacer paradas para conocer algunas atracciones turísticas, que son las indicadas en los trayectos de las agencias de turismo. Como nosotras decidimos viajar en micro por nuestra cuenta esto no fue posible. También existe la opción de contratar excursiones para hacer esas visitas desde Cafayate, pero nosotras ya veníamos bastante cansadas a esa altura del viaje y nos dedicamos más a disfrutar del pueblo y conocer algunos lugares y hacer caminatas por nuestra cuenta.

Dentro de los paseos y lugares visitamos Cabras de Cafayate, una fábrica de quesos de cabra ubicada a 1 km del centro de la ciudad, muy lindo para ir caminando. Allí realizan visitas guiadas y degustación por 10 pesos. Por la noche disfrutamos de la Peña Doña Argentina, a la que también volvimos la noche siguiente. El lugar es un negocio familiar muy cálido, con excelente comida y un espectáculo de gran calidad, donde se disfruta de una hermosa velada. 

Al día siguiente hicimos una caminata al Divisadero del Río Colorado (4 km desde el centro de la ciudad). En el camino también los lugareños ofrecen visitas guiadas para ver pinturas rupestres. Cafayate es uno de los puntos principales de la ruta del vino de Salta (y creo que también de las heladerías), por lo que, tanto en el pueblo como en sus alrededores hay varias bodegas que ofrecen visitas guiadas y degustaciones, algunas gratuitas y otras no. Nosotras visitamos la Bodega El Tránsito, ubicada en el centro del pueblo, donde la visita y degustación son gratuitas.

Finalizada la visita a Cafayate, retornamos a Salta para dormir una noche más y tomar el vuelo de regreso a Buenos Aires.


El Noroeste de nuestro país es un destino privilegiado tanto por sus bellezas geográficas como culturales. Es para conocer, y para volver. Los paisajes que se aprecian son únicos, y la variedad de georgrafías en tan poca extensión es notable. Uno puede pasar de la copiosidad de la selva a la áridez de la puna, pasando por los cerros de mil colores que roban el aliento de cualquiera y transmiten una energía hermosa. La calidez de la gente, la música y los bailes, y la deliciosa gastronomía, coronan esas maravillas geográficas de forma inigualable. El NOA es un destino ideal, de gran disfrute, así que a disfrutarlo.



Recomendaciones

  • Hostal Casa La Linda. Dirección: Alvarado 71, Salta capital. Muy recomendable. Excelente relación precio/calidad.
  • Turismo La Posada. Dirección: Buenos Aires 94, Salta capital. Excursión a Cachi. También ofrecen diversas excursiones a todo el NOA.
  • Cabras de Cafayate. Fabrica de quesos de cabra. Visitas guiadas y degustaciones. 
  • Bodega El Tránsito.  Dirección: Belgrano 102, Cafayate.
  • Peña Doña Argentina. Colón 124 (a una cuadra de la Plaza Principal), Cafayate. Por Facebook "Doña Argentina". Muy recomendable para pasar una hermosa velada, con muy buena comida, hermoso clima y música en vivo de alta calidad.
  • Centro de Estética J. O. Belgrano 19, Cafayate.  

Paseando por el NOA. Parte II. La Quebrada de Humahuaca y sus cerros de mil colores


Quebrada multicolor

Por la mañana partimos desde la ciudad de Salta rumbo a Tilcara, Jujuy (por Balut Hnos., 80 pesos el pasaje). Las cuatro horas de viaje resultaron ser cinco por un corte en la ruta. Aunque finalizando todo el recorrido por el NOA, y luego de varios micros, pudimos concluir que por lo general los horarios de llegada se retrasan un poco.

Tilcara es la ciudad más turística de la Quebrada de Humahuaca, y por mis experiencias previas ésto va en aumento. La oferta de hoteles, restaurantes, negocios de artesanías, agencias de turismo, y otro servicios, es cada vez mayor. Así y todo, si se viaja en temporada alta, dicha oferta hasta puede ser poca. Tilcara es el pueblo donde la mayoría de los turistas que visitan la zona deciden hacer base y visitar los atractivos que ofrece la Quebrada. Así que dependiendo de la fecha en que se viaje, tal vez convenga reservar. Durante la temporada de invierno se recibe mayormente turismo familiar y con poder adquisitivo, mientras que en el verano se recibe turismo joven y mochileros, según nos contó la gente del lugar. Vale la pena pasar por la Oficina de Información Turística, donde brindan mapas e información sobre paseos y alojamientos, entre otras cosas.

En esta ocasión nos alojamos en el Hostel los Molles (100 pesos por persona en habitación compartida, con desayuno). El hostel es muy lindo, aunque continúa con el déficit de la cantidad de baños, propio de todos los hostels en los cuales estuve en esta región del país. Las habitaciones son amplias, y la gente que atiende el lugar es realmente muy amable, siempre atenta a las necesidades de sus huéspedes. Los espacios comunes son muy disfrutables, y al estar ubicado en un sector un poco elevado del pueblo la vista es hermosa. El hostel también cuenta con un bar que ofrece bebidas y comidas deliciosas a precios muy accesibles, y también ofrecen diversas actividades culturales (ciclos de cine, de música, de teatro).

La tarde que arribamos a Tilcara, y con poco tiempo antes que anocheciera y comenzara a descender la temperatura, hicimos una caminata de 1 kilómetro a La Laguna del Cerro Chico donde básicamente no hay nada. Creo que ni siquiera clasifica como laguna. Es sólo caminar por el hecho de disfrutar ese transitar, sin esperar la llegada a algún lugar más maravilloso que el camino mismo, como en general nos pasó en casi todas las caminatas que hicimos.

En la Quebrada de Humahuaca, durante el invierno, la amplitud térmica es un tema a tener en cuenta. Durante el día, al sol se puede estar en remera y shorts. Ahora, cuando comienza a oscurecer la temperatura realmente baja, y si no se cuenta con un buen abrigo se sufre frío de verdad. Así que a la hora de armar el equipaje es importante tener en cuenta esto. Durante el verano también la amplitud térmica es muy marcada. No hace tanto frío por la noche, pero si mucho calor durante el día.




Desde Tilcara visitamos Purmamarca, aunque volveríamos luego a hacer noche allí. Todos los pueblos de la Quebrada están conectados entre si por diversas líneas de colectivos interurbanos, que circulan en diferentes horarios a lo largo de todo el día. Los boletos se sacan en el momento y en el lugar desde donde parten los servicios, y son económicos (de Tilcara a Purmamarca el pasaje sale 8 pesos por 30/45 minutos de viaje).

Purmamarca es a mi gusto el pueblo más lindo de la Quebrada, por lo menos de los que conocí. Obviamente es una percepción muy personal y subjetiva, pero yo siento una energía especial, muy linda, cada vez que visito este lugar. Allí está el famoso Cerro de los Siete Colores, y es el punto de la Quebrada desde donde se accede a las Salinas Grandes, visita imperdible. Desde Purmamarca ofrecen remises o combis que salen permanentemente hacia las Salinas (todos cobran lo mismo: 400 pesos el remis para cuatro personas, o sea 100 pesos por persona, con muy poca posibilidad de negociar por una cuestión de respeto y cuidado del trabajo entre ellos mismos. Si uno está sólo, o falta gente para completar el remis, los mismos locales te juntan con otras personas en la misma condición). Para llegar a destino se transita la ruta internacional a Chile, atravesando la Cuesta de Lipán donde se alcanzan los 4100 metros de altura, lo que hace que cueste respirar, el famoso apunamiento. Luego se llega a las Salinas, donde se disfruta un rato del paisaje hasta que el sol empieza a quemar. El camino de Purmamarca hasta las Salinas es un paseo en sí mismo por los paisajes que se aprecian. Se pasa de la zona de Quebrada y sus cerros coloridos, a la áridez de la Puna, para desembocar en las Salinas como broche de oro de un recorrido bellísimo.

En relación a la gastronomía, casi no tiene sentido cocinarse, si es que se cuenta con esas instalaciones en el alojamiento. Hay precios para todos los gustos. Se puede comer desde una tortilla rellena de jamón y queso al paso por 10 pesos, hasta menúes en restaurantes con bebida o postre y un buen plato típico por 40/60 pesos. También por menos de 100 pesos se puede cenar en alguna peña con música en vivo, vino y algún plato norteño. La oferta de lugares gastronómicos alcanza y sobra para atender todas las necesidades de gustos y de bolsillo.

Para los amantes de las actividades al aire libre Tilcara, y en general todos los pueblos de esta zona, ofrecen diversas opciones: cabalgatas, trekking, circuitos a pie con mayor o menor dificultad, etc. Así que el último día en este pueblo nos pasamos de caminata en caminata. Arrancamos temprano con el Pucará, que combina un lindo paseo a pie, con una visita histórico cultural. El Pucará, que significa fortaleza, son ruinas donde vivían los pueblos originarios (los tilcaras, en este caso). A lo largo de la Quebrada de Humahuaca había diversos Pucarás, pero sólo se reconstruyeron las ruinas que se encontraron en Tilcara. Lo que se observa tiene casi nada de la estructura original, sino que fue construido a mediados del 1900 por arqueólogos, ya que la fortaleza originaria fue destruida por los españoles durante la colonización.

Las ruinas están situadas a 1 km de la ciudad, es una visita de una hora aproximadamente, y es recomendable hacerlo con guía, que son a voluntad, y vale la pena la explicación del circuito. La entrada sale 25 pesos, y con ella también se puede acceder al Museo Arqueológico situado frente a la Plaza Principal. La vista desde el Pucará es realmente preciosa. Toda la caminata, desde el centro de la ciudad hasta la subida al Pucará, no tiene ninguna dificultad.

Hay en este pueblo otra caminata muy conocida, y un tanto más extensa: La Garganta del Diablo. Consta de un circuito por los cerros hasta llegar al cañón que da el nombre al paseo, y si se quiere seguir un poco más, se puede visitar una cascada. La caminata es cansadora: son 4 km cuesta arriba hasta llegar al cañón, para luego descender y conocer el mismo, y si aún se cuenta con fuerzas y ganas, caminar por el costado del río hasta una cascada. El paseo en total dura alrededor de 4 horas, sin descanso, y el camino está indicado. Vale la pena no tanto por la cascada o el cañón, sino por los paisajes que se aprecian en el camino, además de ser una linda actividad para hacer ejercicio. Es recomendable llevar buen calzado, mucha agua, y hacerlo por la mañana. Nosotras lo hicimos al mediodía y el sol es muy fuerte.

Por la noche y para ponerle un broche de oro a nuestra estadía en Tilcara visitamos la Peña de Chuspita, ubicada en la calle Padilla a metros de la intersección con Belgrano. Es un lugar muy divertido, con música en vivo, buena comida, y por lo general se arma baile y la fiesta dura hasta altas horas.




Al día siguiente partimos para Humahuaca (viajando por la empresa Evelia, con servicios a cada hora aproximadamente, con un costo de 18 pesos el pasaje por 45 minutos/1 hs de viaje). Humahuaca no me resultó tan acogedora como los otros pueblos, aunque claramente tiene sus encantos. Para los amantes de las artesanías autóctonas, esta ciudad cabecera de la Quebrada, está repleta de ferias, mercados y puestos de productos artesanales, aunque la mayoría se nota que ya están industrializados. Los precios son más económicos que en los destinos más al sur, por lo que si se quiere hacer algunas compras, conviene esperar hasta llegar aquí. Si se va a continuar subiendo a otros pueblos como La Quiaca, o Villazón en Bolivia, los precios son aún más económicos y la oferta de productos mayor. 

La ciudad de Humahuaca es pintoresca, con sus calles adoquinadas, sus faroles, y su grandioso Monumento a la Independencia que se erige como la imagen típica de este lugar. La oferta gastronómica también es grande, aún más que en otros pueblos. Los lugares más turísticos manejan más o menos los mismos precios: platos desde 40 pesos, menúes desde 70, y algunos con el extra de algún espectáculo en vivo. También hay comedores, donde concurre mayormente la gente del lugar, que ofrecen menúes desde 30 pesos sin bebida. Y sino las tortillas rellenas que ya son parte del panorama quebradeño.

En Humahuca nos alojamos en el Hostel el Sol, el cual se encuentra bastante alejado del centro (1 km, que para estos lugares es mucho). La habitación doble privada con baño compartido costó 220 pesos por noche. El hostel el lindo, pero la contra es la distancia del centro. Además las habitaciones no contaban con un sistema de calefacción muy seguro: era una garrafa con una parrilla conectada, lo que hacía que hubiera un olor a gas permanente, y no se pudiera dormir con eso encendido cuando la calefacción es realmente necesaria a la noche en invierno. Los baños compartidos no contaban con ningún sistema de calefacción.

Una de las actividades que vale la pena hacer en Humahuaca es la caminata a Peñas Blancas, a 2 km aproximadamente del centro de la ciudad. Las Peñas es un mirador muy bonito, que no tiene mucha dificultad para subir, desde donde se pueden apreciar vistas preciosas de la ciudad y la quebrada. Es un lindo lugar para sentarse a contemplar y tomar unos mates. Desde Humahuaca también se visita el famosísimo -cada vez más- pueblo de Iruya. En esta ocasión no lo visitamos porque no contábamos con tiempo, porque seguramente el frío sería importante, y porque yo ya lo concía y no tenía ganas de volver. Iruya es precioso. Es un pueblito perdido en el medio de la montaña, aunque supongo que con el interés turístico que fue despertando en los últimos años debe estar cada vez menos perdido. Si se decide visitarlo, recomiendo permanecer al menos una noche porque el viaje es largo (3/4 hs.). El camino es de ripio y montaña, y las empresas salen desde la terminal de Humahuaca.

Nuestro recorrido por la Quebrada de Humahuaca nos llevó nuevamente a Purmamarca, mi lugar favorito. Uno de mis asuntos pendientes era pasar una noche en este pueblo, así que con esa excusa y para darnos un gusto, nos alojamos en un Hotel Spa (Casa de Adobe, 970 pesos la habitación doble con desayuno, 150 pesos el circuito completo de spa). Con lo que disfrutamos ese día amortizamos su costo. Y después de tanto recorrido, caminatas, hostels y baños compartidos, un poco de mimos y relax no nos venía para nada mal. El hotel está ubicado fuera del pueblo, a no más de 1 km. con una vista maravillosa a los cerros de colores, y unas instalaciones que justifican su costo.

Ese día en Purmamarca aprovechamos para hacer dos caminatas que nos habían quedado pendientes, como para no perder el ritmo. Una fue subir el Cerro Morado, desde donde se observa la típica postal del pueblo con el Cerro de los Siete Colores por detrás. Es una subidita empinada, pero de no más de 5 o 10 minutos, dependiendo del paso. La segunda caminata fue el Camino de los Colorados. Sinceramente de todas las caminatas que hicimos fue la que más nos gustó. Se comienza desde el centro de la ciudad, pasando por el cementerio y adentrándose en un circuito de una belleza extraordinaria, con una geografía diferente a la que se observa en otras caminatas. Además de los cerros de múltiples colores, hay formaciones rocosas inmensas, de formas y colores abrumadores. Son unos 2 km de recorrido aproximadamente, sin mucha dificultad. Con mi hermana coincidimos en que fue el paseo a pie más lindo que hicimos a lo largo del viaje, por la diversidad de paisajes que se aprecian.

Finalizando nuestro recorrido por la Quebrada de Humahuaca, a la cual seguramente volveré  como ya lo hice en tres oportunidades, regresamos para la ciudad de Salta, para iniciar el recorrido hacia el sur por los Valles Calchaquíes.

En otra oportunidad y con más tiempo tuve la suerte de visitar Yavi, un pueblito muy pequeño de la puna, caracterizado por su aridez y sus construcciones de adobe, a unos 30 minutos en taxi desde La Quiaca. Si se decide continuar el viaje más al norte, vale la pena darse una vuelta y conocer este pueblo, más perdido en el tiempo que cualquier otro, con su capilla de oro, y con una de las noches más bellas que vi.



Recomendaciones

  • Tener en cuenta que a lo largo de toda esta región la amplitud térmica es realmente muy marcada, y en invierno se pueden tener temperaturas veraniegas durante el día, y muy frías cuando oscurece.
  • Empresa de micros de larga distancia Balut Hnos. Ofrecen servicios desde y hasta casi todos los puntos del NOA, con una amplia oferta de horarios.
  • Las distancias entre los diversos pueblos de la Quebrada son cortas, y por lo general se puede utilizar el transporte interurbano, que ofrece servicios permanentemente (durante el día y entrada la noche). Una de las empresas que más servicios tiene es Evelia S.A.

TILCARA

  • Oficina de Información turística. Belgrano 590, a  pocas cuadras de la terminal de omnibus. Brindan buena información y mapas gratuitos.
  • Hostel Casa Los Molles. Dirección: Belgrano 155. Sumamente recomendable. Ambiente muy cálido, con excelente atención. Las habitaciones son amplias, y los espacios comunes muy lindos. Ubicado a dos cuadras de la Plaza Principal. Cuenta con un bar que ofrece bebidas y comidas riquísimas a precios muy accesibles, además de distintas actividades culturales. El pan casero que sirven en el desayuno es el mejor que probé.
  • Visita a las Ruinas del Pucará. 1 km del centro de la ciudad. Se recomienda hacerlo con guia (que cobran a voluntad, y se espera que la gente tenga muy buena voluntad porque realmente saben mucho y no cobran ningún sueldo por eso).
  • Caminata a la Garganta del Diablo. 8 km ida/vuelta por camino de montaña con sendero delimitado (4 hs en total sin descanso). Ideal para disfrutar de un hermoso paisaje y hacer actividad física. Es recomendable hacerlo temprano, para no caminar en  subida a pleno sol.
  • Peña de Chuspita. Dirección: Calle Padilla y Manuel Corte (a metros de la intersección con Belgrano).

PURMAMARCA

  • Hotel Spa Casa de Adobe. Ruta Nacional N° 52 km 4,5. Ideal para tomarse un descanso y relajarse. Para los que viajamos con un presupuesto acotado, es sólo para darse un gusto de una noche. Así que conviene llegar muy cansado y contracturado para sacarle el mayor provecho al spa.
  • Visita a las Salinas Grandes. Imperdible. Se transita la ruta internacional que llega a Chile, atravesando la Cuesta del Lipán. Para los que no cuentan con vehículo propio, se ofrecen taxis y combis en Purmamarca para realizar el paseo.
  • Cerro Morado. Para tener la mejor vista del Cerro de los Siete Colores.
  • Camino de los Colorados. Es una de las caminatas más lindas que ofrece esta región del país. Son 2 km, sin dificultad.

HUMACUACA

  • Lugar estratégico para la compra de artesanías y productos autóctonos (y no tanto).
  • Hostel el SolEl hostel es lindo, pero está ubicado a 1 km del centro de la ciudad, camino a las Peñas Blancas. Para el que quiere estar alejado del bullicio (que en Humahuaca tampoco es tanto), es recomedable. No lo recomiendo para hospedarse en invierno, y menos si se elige la opción de habitación con baño compartido, ya que el acceso a los mismos es al aire libre y no están calefaccionados.
  • Paseo a las Peñas Blancas. 2 km del centro de la ciudad. Caminata sin dificultad, para contemplar un hermoso paisaje y la ciudad de Humahuaca desde arriba.
  • Viaje a Iruya. Se accede desde Humahuaca. Se ofrecen servicios de transporte desde la terminal. Recomiendo quedarse al menos una noche, y si se viaja en invierno tener en cuenta que puede llegar a hacer mucho frío.

Paseando por el NOA. Parte I. Salta La Linda


Desde qué viajé por primera vez al noroeste argentino en el año 2006, siempre supe que regresaría. Y lo voy a seguir haciendo. Ya voy por la tercera. 
Esta región del país, sus pueblos y ciudades no son sólo para conocerlos. Sino para vivirlos, contemplarlos y disfrutarlos. Los paisajes inhóspitos y aquellos que encandilan por sus colores. Los pueblos perdidos en la inmensidad y en el tiempo junto a las prósperas ciudades. La música, el baile con sus pañuelos al cielo, las comidas (y por supuesto las bebidas), hacen del NOA un lugar único, donde coexisten la algarabía de una noche entrada en copas, bailes y guitarreadas, con la tranquilidad que brinda la contemplación de sus bellos paisajes.

Los invito a recorrer esta región de la Argentina, desde los Valles Calchaquíes hasta la Puna. Así que a mascar un puñadito de hojas de coca, no vaya a ser cosa que se apunen en la mitad del viaje.


Salta La Linda

Nuestro viaje comenzó con la llegada a Salta capital. Esta ciudad es un punto estratégico para recorrer esta zona del país, encontrándose a medio camino entre Jujuy (al norte), y los Valles Calchaquíes y Tucumán (al sur). La ciudad de Salta es la más importante y grande de esta región, y desde allí existe de sobra oferta para realizar excursiones, o bien transporte para visitar cualquier punto del NOA.

Arribamos al aeropuerto de Salta luego de dos horas de vuelo desde el Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires (Aerolíneas Argentinas - Austral, 2100 pesos el pasaje ida/vuelta). Las veces anteriores viajé en micro y son aproximadamente veinte horas. Ya no creo resistirlo, y en cuestión de precios no hay mucha diferencia. 

Desde el aeropuerto al centro de la ciudad hay poco viaje, no más de veinte minutos, pero no hay transporte público con lo que hay que acudir a los taxis (80 pesos aproximadamente el viaje al centro de la ciudad), o bien a las combis (35 pesos por persona).

Las primeras dos noches nos alojamos en el Hostel Prisamata (85 pesos la cama en habitación compartida de siete personas, incluye desayuno). Este hostel cuenta con muy buena ubicación, en el centro de la ciudad y justo a la vuelta de la calle Balcarce donde está la movida nocturna. Los espacios comunes son muy lindos, y es un hostel joven, bueno para interactuar y conocer gente. Pero si se quiere descansar no es recomendable ya que es muy ruidoso debido a que las áreas comunes están muy cerca de las habitaciones. En cuanto a las instalaciones son regulares, hay pocos baños, y la limpieza deja mucho que desear.

El primer día en esta ciudad recorrimos el centro y los alrededores de la Plaza Principal -que lamentablemente estaba cerrada por refacciones-, y no mucho más porque era la final del mundial, así que nos instalamos a sufrir en un bar del centro. Por la noche visitamos la calle Balcarce con sus famosas peñas mega turísticas pero no por eso menos lindas. Los espectáculos que se ofrecen son de calidad. Por lo general se presentan varios artistas por noche con un derecho de show económico (nosotras pagamos 40 pesos y casi todas las peñas de la calle Balcarce manejan este cachet). Las comidas son buenas y para todos los gustos y precios. Nosotras visitamos la Peña los Cardones y pasamos una linda noche, pese al cansancio.

Otro de los paseos que realizamos en la ciudad de Salta fue la Quebrada de San Lorenzo, ubicada a 12 km de la ciudad. Si no se cuenta con vehículo propio, se puede llegar con colectivo de línea (el número 7 San Lorenzo, que circula mayormente por Av. Entre Ríos). Este lugar ubicado en las afueras de la ciudad, es ideal para pasar un rato en contacto con la naturaleza. Básicamente la Quebrada de San Lorenzo es un cerro muy bonito con mucha vegetación y un arroyo. Actualmente, la zona habilitada para circular ascendiendo en el cerro está reducida a unos pocos metros. Hace unos años no era así, sino que uno podía circular libremente por los senderos determinados a lo largo de la quebrada. Ahora la libertad para circular fue reemplazada por caminatas contratadas de dos o tres horas a 150 pesos aproximadamente por persona. También se ofrecen cabalgatas. Sino simplemente se puede recorrer la zona pública y tomar unos mates o comer algo disfrutando del paisaje. Hay distintos lugares para comer, desde restaurantes hasta puestos y kioskos, o bien instalaciones como mesas y parrillas.

Luego de visitar San Lorenzo, nos fuimos para el Mercado Artesanal de la ciudad, ubicado al 2500 de la Avenida San Martín (aquí no puedo recomendar transporte desde San Lorenzo porque no hay nada directo, y no queda otra que bajarse lo más cerca posible y caminar alrededor de diez cuadras). Si bien el mercado queda un tanto alejado del centro de la ciudad, unas 30 cuadras aproximadamente, si se cuenta con tiempo libre es un lindo paseo para realizar. Eso sí, es sólo ver artesanías, nada más.

Otro lindo paseo para realizar desde la ciudad de Salta (que no lo hice en esta oportunidad, pero si en las anteriores, en verano) es el Dique Cabra Corral. Se puede acceder en transporte público desde el centro de la ciudad (una hora y media de viaje aproximadamente), o bien en vehículo propio o taxi. Es un paseo ideal para pasar el día, y hay una oferta importante de distintos deportes extremos y acuáticos. También tiene pequeñas playitas para bañarse si el clima lo permite.

Del mercado caminamos por la Av. San Martín hasta desembocar en la otra punta de la ciudad en el Cerro San Bernardo. La caminata por esta avenida no tiene nada de especial. Se transita por las zonas más comerciales de la ciudad, pasando por el mercado de alimentos que encontramos cerrado, pero que tuvimos la suerte de poder conocer más adelante en el viaje. Si bien teníamos la intención de subir al teleférico (85 pesos por persona), cuando llegamos no nos resultó tan atractivo como parecía desde lejos, así que decidimos no subir. Si se quiere ascender al cerro y contemplar la ciudad desde lo alto, existe también la posibilidad de hacerlo en vehículo, o bien a pie (mil escalones). De allí fuimos para el centro de la ciudad, con la intención de visitar el Museo de Arqueología de Alta Montaña, pero el mismo está cerrado los lunes -y era lunes-, así que caminamos un poco más por el centro, y ya anocheciendo volvimos al Hostel. Próximo destino... 

La Quebrada de Humahuaca.



Recomendaciones 

  • Hostel Prisamata. Dirección: Bartolomé Mitre 833. Excelente ubicación. Ideal para interactuar, por su ambiente joven y los muchos espacios comunes. No recomendable para descansar.
  • Recorrer la calle Balcarce y disfrutar de alguna de las tantas peñas que ofrecen espectáculos y comidas a precios más que razonables, por ejemplo la Peña Los Cardones, en Balcarce 885.
  • Quebrada de San Lorenzo. Ideal para pasar un lindo momento al aire libre rodeado de naturaleza.
  • Dique Cabra Corral. Creo que es conveniente conocerlo en verano, o con clima cálido para poder disfrutar de la oferta de actividades y por qué no darse algún chapuzón lejos del calor de la ciudad.
  • Museo de Arqueología de Alta Montaña. Lamentablemente no pude visitarlo, así que no puedo emitir opinión alguna, pero es una de las visitas recomendadas en la ciudad.